Joan Báez afirma que la música importa más que el mensaje

La "musa del flower power" se propone interpretar únicamente canciones bellas.

09 Enero 2006
Nueva York.- Joan Báez ya sólo canta muy de vez en cuando su potente "We Shall Overcome". "No soy una máquina de música nostálgica", se revela esta cantante folk, que hoy cumple 65 años.

Durante muchas décadas, Báez lideró el movimiento pacifista con sus canciones de protesta, y se comprometió con países que vivían guerras o dictaduras, como Chile, Argentina, Camboya y Vietnam. Hoy en día, la que fue un ícono del movimiento por los derechos civiles, rara vez participa en manifestaciones, como ocurrió recientemente en una vigilia contra la pena de muerte al autor de libros infantiles Stanley "Tookie" Williams. Para la nueva Joan Báez, "la música es más importante que el mensaje", y se propone simplemente cantar bellas canciones. Su voz de soprano, a veces estridente, se ha vuelto además más grave y más educada, gracias a las clases de canto.

Después de sus inicios con canciones folclóricas, baladas y blues, así como incursiones en el country y el pop, Báez ha comenzado ya como veterana su acercamiento al rock. En marzo comienza una gira que la llevará a Gran Bretaña, a Francia, a Alemania y a Italia.

En los años 60, esta hija de un físico mexicano era considerada "la musa del flower power", que dio a conocer a Bob Dylan y fue una de las estrellas del festival de Woodstock. Joan Báez cantaba para los olvidados y desposeídos del mundo, en contra de la guerra y a favor del amor. En 1963 estuvo en la "Civil Rights March" de Washington junto a Martin Luther King; en 1979 fundó una organización de derechos humanos; durante la primera Intifada fue a Cisjordania y a la Franja de Gaza, y en 1989 apoyó la Revolución de Terciopelo en Praga. Como contrapartida, sintió la presión de la autoridad. Durante cierto tiempo fue calificada por el gobierno estadounidense como persona de riesgo y estuvo 45 días en la cárcel, además de ser desterrados sus discos de las tiendas.

Pero todo eso no hizo mella en su rebeldía. Sin embargo, muy pocos sabían que la luchadora, que aparecía tan segura de sí misma, fue una ruina a nivel psíquico durante años. (DPA)

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