07 Enero 2006 Seguir en 
Nueva York.- Joan Baez ya sólo canta muy de vez en cuando su potente "We Shall Overcome". "No soy una máquina de música nostálgica", se rebela esta cantante folk, que el lunes 9 de enero cumple 65 años.
Durante muchas décadas, Baez lideró el movimiento pacifista con sus canciones de protesta, y se comprometió con países que vivían guerras o dictaduras, como Chile, Argentina, Camboya y Vietnam.
Hoy en día, la que fuera un ícono del movimiento por los derechos civiles, rara vez participa en manifestaciones, como ocurrió recientemente en una vigilia contra la pena de muerte al autor de libros infantiles Stanley "Tookie" Williams.
Para la nueva Joan Baez, "la música es más importante que el mensaje", y se propone "simplemente cantar bellas canciones".
Su voz de soprano, a veces estridente, se ha vuelto además más grave y más educada, gracias a las clases de canto. Después de sus inicios con canciones folclóricas, baladas y blues, así como incursiones en el country y el pop, Baez ha comenzado ya como veterana su acercamiento al rock.
En marzo comienza una gira que la llevará a Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia. En los años 60, esta hija de un físico mexicano era considerada "la musa del flower power", que dio a conocer a Bob Dylan y fue una de las estrellas del festival de Woodstock.
Joan Baez cantaba para los olvidados y desposeídos del mundo, en contra de la guerra y a favor del amor. En 1963 estuvo en la "Civil Rights March" de Washington junto a Martin Luther King, en 1979 fundó una organización de derechos humanos, durante la primera Intifada fue a Cisjordania y la Franja de Gaza, y en 1989 apoyó la Revolución de Terciopelo en Praga.
Como contrapartida, sintió la presión de la autoridad. Durante cierto tiempo fue calificada por el gobierno estadounidense como persona de riesgo y estuvo 45 días en la cárcel, además de ser desterrados sus discos de las tiendas.
Pero todo eso no hizo mella en su rebeldía. Sin embargo, muy pocos sabían que la luchadora, que aparecía tan
segura de sí misma, fue una ruina a nivel psíquico durante años. Pasó los años 70 alternando entre las giras y las terapias.
En los 80, sus álbumes perdieron expresividad e intensidad, y al final Baez buscó refugio en la naturaleza. Hoy es una mujer dulce, con un moderno corte de pelo y que vuelve a llevar gafas de diseño: "He roto con malas costumbres y por fin hago música", afirma acerca de su más reciente CD, "Bowery Songs".
Para terminar su anterior trabajo, "Dark Chords On A Big Guitar", la cantante se tomó seis años, lo que dio como resultado uno de sus álbumes más variados. Incluso los textos proceden ahora de colegas más jóvenes, como Ryan Adams. "No tiene sentido hacer cosas cuando hay otros que las hacen mucho mejor", afirmó Baez. Pese a todo, la cantante sigue sin pelos en la lengua.
"La opinión pública estadounidense ha perdido su cerebro por completo", afirma sin dudar. El motivo de ello es quizás "que los norteamericanos hemos vivido casi treinta años despreocupados y en la abundancia. Eso paraliza el cerebro".
Su ira se dirige sobre todo contra el gobierno estadounidense. "Bush miente", dice una pegatina en su automóvil. Y también Arnold Schwarzenegger, el gobernador del estado donde reside, California, no es en su opinión otra cosa que "una figura ridícula".
Baez ha depositado ahora su esperanza en el cineasta y acérrimo crítico del gobierno Michael Moore ("Fahrenheit 9/11"). "En este momento, él es el único que puede hacer algo", aseguró Baez el año pasado. Sin embargo, ya no cree que el mundo pueda mejorar.
"El optimismo es para los tontos", afirma. Al mirar atrás, los años 60 no parecen tampoco tan idílicos como se asegura. "Yo era entonces una `freak`, y Bob Dylan era un `freak`. Todos los otros nadaban con la corriente", cree Baez. Lo que implica que "muchas de las cosas que hicimos sólo se ven como maravillosas en el relato posterior". (DPA)
Durante muchas décadas, Baez lideró el movimiento pacifista con sus canciones de protesta, y se comprometió con países que vivían guerras o dictaduras, como Chile, Argentina, Camboya y Vietnam.
Hoy en día, la que fuera un ícono del movimiento por los derechos civiles, rara vez participa en manifestaciones, como ocurrió recientemente en una vigilia contra la pena de muerte al autor de libros infantiles Stanley "Tookie" Williams.
Para la nueva Joan Baez, "la música es más importante que el mensaje", y se propone "simplemente cantar bellas canciones".
Su voz de soprano, a veces estridente, se ha vuelto además más grave y más educada, gracias a las clases de canto. Después de sus inicios con canciones folclóricas, baladas y blues, así como incursiones en el country y el pop, Baez ha comenzado ya como veterana su acercamiento al rock.
En marzo comienza una gira que la llevará a Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia. En los años 60, esta hija de un físico mexicano era considerada "la musa del flower power", que dio a conocer a Bob Dylan y fue una de las estrellas del festival de Woodstock.
Joan Baez cantaba para los olvidados y desposeídos del mundo, en contra de la guerra y a favor del amor. En 1963 estuvo en la "Civil Rights March" de Washington junto a Martin Luther King, en 1979 fundó una organización de derechos humanos, durante la primera Intifada fue a Cisjordania y la Franja de Gaza, y en 1989 apoyó la Revolución de Terciopelo en Praga.
Como contrapartida, sintió la presión de la autoridad. Durante cierto tiempo fue calificada por el gobierno estadounidense como persona de riesgo y estuvo 45 días en la cárcel, además de ser desterrados sus discos de las tiendas.
Pero todo eso no hizo mella en su rebeldía. Sin embargo, muy pocos sabían que la luchadora, que aparecía tan
segura de sí misma, fue una ruina a nivel psíquico durante años. Pasó los años 70 alternando entre las giras y las terapias.
En los 80, sus álbumes perdieron expresividad e intensidad, y al final Baez buscó refugio en la naturaleza. Hoy es una mujer dulce, con un moderno corte de pelo y que vuelve a llevar gafas de diseño: "He roto con malas costumbres y por fin hago música", afirma acerca de su más reciente CD, "Bowery Songs".
Para terminar su anterior trabajo, "Dark Chords On A Big Guitar", la cantante se tomó seis años, lo que dio como resultado uno de sus álbumes más variados. Incluso los textos proceden ahora de colegas más jóvenes, como Ryan Adams. "No tiene sentido hacer cosas cuando hay otros que las hacen mucho mejor", afirmó Baez. Pese a todo, la cantante sigue sin pelos en la lengua.
"La opinión pública estadounidense ha perdido su cerebro por completo", afirma sin dudar. El motivo de ello es quizás "que los norteamericanos hemos vivido casi treinta años despreocupados y en la abundancia. Eso paraliza el cerebro".
Su ira se dirige sobre todo contra el gobierno estadounidense. "Bush miente", dice una pegatina en su automóvil. Y también Arnold Schwarzenegger, el gobernador del estado donde reside, California, no es en su opinión otra cosa que "una figura ridícula".
Baez ha depositado ahora su esperanza en el cineasta y acérrimo crítico del gobierno Michael Moore ("Fahrenheit 9/11"). "En este momento, él es el único que puede hacer algo", aseguró Baez el año pasado. Sin embargo, ya no cree que el mundo pueda mejorar.
"El optimismo es para los tontos", afirma. Al mirar atrás, los años 60 no parecen tampoco tan idílicos como se asegura. "Yo era entonces una `freak`, y Bob Dylan era un `freak`. Todos los otros nadaban con la corriente", cree Baez. Lo que implica que "muchas de las cosas que hicimos sólo se ven como maravillosas en el relato posterior". (DPA)







