¿Dónde está la soberanía?

Panorama económico por Miguel Angel Rouco.

08 Enero 2006

BUENOS AIRES.- La cancelación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no sólo entraña un serio riesgo para la salud financiera de la Nación sino que constituye un horror desde el punto de vista estratégico.
Bajo la mácula de una seudo soberanía y de un seudo desendeudamiento, el gobierno y sus silentes y obedientes aliados liquidaron el mayor respaldo financiero que puede tener el país ante cualquier contingencia externa y lejos de resolver el problema lo agravaron. En rigor, nunca estuvo en juego la soberanía nacional, pero además, ¿qué sentido tiene endeudarse al 9% ó el 10%, para cancelar una deuda, al 5%, que no estaba vencida ni era exigible?
Esta transferencia de divisas configura un aumento del riesgo de incobrabilidad de la abultada deuda pública que anda dando vueltas por el país y el mundo. Ante menor cantidad de reservas con las que se respalda al país, mayor es la probabilidad de no cobrar la deuda. Dicho de otra manera, si un país de los denominados emergentes entra en crisis, el efecto se replicará sobre la Argentina.
Aún cuando no ocurriera crisis alguna en el mundo, y en el mejor de los casos, siempre y cuando alguien se digne a invertir en este país, el remate de las reservas equivale a decir que el costo financiero para la Argentina aumentó de manera alarmante. El problema de la deuda no sólo no se resolvió sino que se agravó porque la colocación de títulos sigue siendo una variable interminable. Aquellos que definieron al canje de deuda como una exitosa operación, encuentran ahora las primeras dificultades. De la mano de la inflación, el stock de deuda se potencia año tras año.
La inflación de 2005 marca el comienzo de los problemas financieros serios para el país. La Argentina no puede sostener una tasa de inflación del 10% ó el 12% anual porque eso implica aumentar el riesgo de incobrabilidad de la deuda.Las autoridades deben, como mínimo, alinear la inflación al crecimiento de la economía porque de lo contrario, la deuda terminará nuevamente colapsando la economía nacional.Con la cancelación de la deuda con el FMI se abre para el gobierno una pesada agenda que entre otras cosas contiene la imperiosa necesidad de incrementar fuertemente su tasa de inversión, en especial, en infraestructura básica. Esta es la única vía posible para asegurar una tasa de crecimiento económico sustentable en el tiempo y evitar otra debacle. La Argentina es un país que necesita capitales. No los tiene porque se fugaron, porque los expulsó, porque los confiscó o porque los liquidó. De allí que si necesita recursos deberá ir a buscarlos al mercado internacional.
Primera cuestión. ¿Quién prestará a la Argentina, un país que ya no tiene la auditoría del FMI y que su historia reciente indica que no respeta los contratos y ha confiscado la propiedad privada?Segunda cuestión. ¿A qué tasa conseguirá financiamiento el Gobierno cuando tenga que encarar obras de infraestructura que conllevan decenas de millones de dólares? Hasta ahora, el Gobierno se dedicó a usufructuar la infraestructura generada en la "maldita década del '90". La tasa de inversión ni siquiera alcanza para la reposición de la capacidad instalada, mientras el consumo se expandió por encima de la inversión y del producto. Esto tiene que ver con la mejora en las condiciones de competitividad del país.
La Argentina necesita construir rutas más seguras, ferrocarriles, puertos más baratos y asegurar el suministro energético en sus diversas formas. El deterioro ha sido tremendo, el gobierno está paralizado y no sabe qué hacer para superar la crisis. La Argentina ha pasado de estar autoabastecido y ser exportador de energía durante los malditos '90, a importador en la Era "K".
Durante este año y los siguientes, debido a la falta de inversiones de la actual administración, el país deberá gastar millones de dólares para importar fuel-oil para generar electricidad, gasoil para el transporte y el campo, gas natural para las industrias y los residentes y tal vez petróleo, haciendo más dependiente y menos soberana a la economía argentina.Pero lejos de recibirlo a valores "solidarios", todos esos insumos imprescindibles deberá pagarlos a precios de mercado internacional, tal como la anticiparon las flamantes autoridades electas en Bolivia y tal como lo viene haciendo el "hermano" bolivariano Hugo Chávez. ¿Dónde está la soberanía y dónde está el plan económico? (DyN)

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