06 Enero 2006 Seguir en 
A casi 36 años de su muerte, el escultor Rodolfo Martín vuelve a sorprender con su arte a los tucumanos.
La Secretaría de Cultura de Tucumán recibió ayer la donación de cinco esculturas realizadas por el destacado artista tucumano, que se encontraban en su taller de la avenida Mate Luna 1.606. La donación fue realizada por la familia del artista, quien cedió las esculturas a la provincia para que sean expuestas en diferentes museos. “No queríamos que el trabajo de mi tío quedara en el olvido. Creemos que son creaciones dignas de admirar”, explicó María Elena Forenza, sobrina de Martín.
Por el momento, las obras se exponen en el Patio de las Esculturas de la Secretaría de Cultura -San Martín 251- pero, en los próximos días, algunas de ellas serán trasladadas al museo Timoteo Navarro y al Museo Folclórico, después de que sean convenientemente restauradas.
Entre las obras se se encuentran “El misachico”, que muestra a un gaucho realizado en bajo relieve. También fue donada la escultura de una mujer dormitando sobre una guitarra, otra que representa a una madre con su hijo y la obra “El zafrero”, una escultura de tamaño natural que fue la que más complicaciones generó a la hora de ser trasladada desde el taller hasta la Secretaría. “Hubo que traer una grúa especial para cargarla porque es muy pesada”, señaló Forenza.
El taller del artista será demolido porque la propiedad fue vendida. “Estamos haciendo una tarea de rescate de las obras, para que todos los tucumanos puedan apreciarla”, agregó Forenza.
Rodolfo Martín comenzó su carrera artística en 1920. Se formó en la Escuela de Dibujo y Artes Aplicadas de la provincia, que dirigía el pintor Atilio Terragni. Luego fue docente en el mismo establecimiento. Siempre se interesó en reflejar la belleza de lo real. Aparte de las obras donadas, realizó otras esculturas de las cuales los familiares desconocen su paradero. Compartió su arte con Ana María Forenza, su esposa, quien había sido alumna en una de sus cátedras.
La Secretaría de Cultura de Tucumán recibió ayer la donación de cinco esculturas realizadas por el destacado artista tucumano, que se encontraban en su taller de la avenida Mate Luna 1.606. La donación fue realizada por la familia del artista, quien cedió las esculturas a la provincia para que sean expuestas en diferentes museos. “No queríamos que el trabajo de mi tío quedara en el olvido. Creemos que son creaciones dignas de admirar”, explicó María Elena Forenza, sobrina de Martín.
Por el momento, las obras se exponen en el Patio de las Esculturas de la Secretaría de Cultura -San Martín 251- pero, en los próximos días, algunas de ellas serán trasladadas al museo Timoteo Navarro y al Museo Folclórico, después de que sean convenientemente restauradas.
Entre las obras se se encuentran “El misachico”, que muestra a un gaucho realizado en bajo relieve. También fue donada la escultura de una mujer dormitando sobre una guitarra, otra que representa a una madre con su hijo y la obra “El zafrero”, una escultura de tamaño natural que fue la que más complicaciones generó a la hora de ser trasladada desde el taller hasta la Secretaría. “Hubo que traer una grúa especial para cargarla porque es muy pesada”, señaló Forenza.
El taller del artista será demolido porque la propiedad fue vendida. “Estamos haciendo una tarea de rescate de las obras, para que todos los tucumanos puedan apreciarla”, agregó Forenza.
Rodolfo Martín comenzó su carrera artística en 1920. Se formó en la Escuela de Dibujo y Artes Aplicadas de la provincia, que dirigía el pintor Atilio Terragni. Luego fue docente en el mismo establecimiento. Siempre se interesó en reflejar la belleza de lo real. Aparte de las obras donadas, realizó otras esculturas de las cuales los familiares desconocen su paradero. Compartió su arte con Ana María Forenza, su esposa, quien había sido alumna en una de sus cátedras.







