Un ex galán que no tiene reparos en hacer de villano

Hoy, a los 63 años, sigue filmando con la misma frecuencia de antes.

LOS ANGELES.- Tuvo actuaciones memorables en películas como "Perdidos en la noche" o "El campeón". Hoy, a los 63 años, Jon Voight sigue filmando con la misma frecuencia de antes, ya sea en filmes más o menos intrascendentes como "Anaconda" o en producciones ambiciosas para la televisión, como la miniserie sobre el héroe bíblico Noé. El que fuera el vaquero de aspecto tosco y rostro aniñado que cautivó a críticos y a espectadores, el actor tuvo un duelo de antología con Dustin Hoffman en "Perdidos en la noche", el veterano paralítico de Vietnam que enamoraba a Jane Fonda en "Regreso sin gloria" o el boxeador de "El campeón", ya ha perdido los rasgos infantiles de su semblante y ahora es convocado, sobre todo, como villano, una contingencia que no parece importarle mucho. "A medida que fui envejeciendo, la lista de los papeles que puedo hacer se ha vuelto mucho más estrecha, más allá de que hayan aparecido oportunidades de hacer cosas que nunca antes hice", señala.Una de sus últimas películas es "Alí", que acaba de estrenarse en Tucumán. En ella, el actor interpreta a Howard Cosell, un comentarista televisivo muy polémico. En este rol, donde aparece casi irreconocible por el maquillaje que exige la caracterización, Voight vuelve a demostrar la ductilidad que tuvo en "Regreso sin gloria" y que le valió un Oscar de la academia. Pero, además, Voight actuó en la costosa producción "Pearl Harbor" y en "Lara Croft: Tomb Raider", que fue protagonizada por su hija Angelina Jolie. Otros títulos de su filmografía reciente son: "Misión imposible" (junto a Tom Cruise) y "Enemigo público" (junto a Will Smith).
Voight debutó con actor en una la de Broadway "El sonido de la música" (cuya versión cinematográfica se conoció en estas latitudes como "La novicia rebelde"). En 1965 actuó al lado de Robert Duvall en el aclamado reestreno de "A View from the Bridge", una obra original de Arthur Miller. Más tarde actuó en el teatro Ahmanson de Los Angeles en la obra "A Streetcar Named Desire" (Un tranvía llamado deseo). Hoy es uno de los actores que dejaron su impronta en la historia de Hollywood. "Siempre traté que mis papeles tuvieran cierta consistencia. Uno siempre hace lo mejor que puede", agrega. (Especial)

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