Los niños estrellas

Hay chicos que no son únicamente una esperanza para el futuro. Son un presente que hace emocionar a los espectadores, en el cine, la televisión y el teatro.

En toda la historia de Hollywood siempre se necesitaron quienes cubrieran roles infantiles, por exigencias de los guiones y del relato. Nacieron así los niños prodigio. ¿Quién no recuerda a Shirley Temple o a la misma Liz Taylor? ¿O, en estas latitudes, a Andrea Del Boca? Sin embargo, en estos tiempos, los niños han ocupado un espacio mayor en los largometrajes y ya no sólo ponen la cara para papeles. En Tucumán también hay niños que se destacan, y no sólo actuando sino también cantando y bailando.
Son aquellos que, a pesar de los premios y los reconocimientos ganados, también hoy festejarán el DIA DEL NIÑO.

No faltan en la televisión
En la televisión, los niños actores no están ausentes. No es una novedad. Desde antaño se instalaron en la pantalla chica. Pero con el exitazo de "Chiquititas" volvieron a las primeras planas, y además, se dieron el lujo de llenar teatros, con música propia.
Esta realidad tuvo su acabada expresión en los recientes Premios Martín Fierro, donde en un rubro especial, "Actuación Infantil", el niño Matías del Pozo (Manuel en"El sodero de mi vida" -Canal 13) se alzó con el galardón.
También estuvieron ternados allí Jimena Barón, por la misma serie, y Nazareno Casero, por "Culpables", el hijo del popular actor y cantante Alfredo Casero, quien ya acumula una larga trayectoria.
Pero no son todos. Camila Fiardi Mazza (7), por ejemplo, trabaja actualmente como actriz en "Franco Buenaventura, el profe" y participó en "22, el loco", en la película "Apasionados", e hizo varios comerciales para televisión.
"Me gusta actuar y también la natación. Ahora estoy haciendo tap, canto y teatro aunque yo ya sé actuar", se ufana. "También juego a la mancha, a las escondidas y con las Barbies. Todo eso me gusta. ¿Cuáles son mis actrices preferidas? Nancy Dupláa, Celeste Cid, Julieta Prandi y otra que no me acuerdo cómo se llama", contó en "Caras".
Otro personaje de la pantalla chica es Leandro Goldblat (7). Se hizo conocido cuando estuvo en "Agrandadytos" durante dos años, además de trabajar en publicidad, en desfiles y en presentaciones en fiestas privadas. "A los tres años fui a un casting para el programa de Dady (Brieva) y me eligieron. Entonces me pregunté qué podía hacer. Y me dije: ?Como soy un fenómeno en magia, voy a traer mis trucos y voy a hacer magia?. Y acá estoy", cuenta Leandro con desparpajo.

La pelea contra el tiempo
Los productores de las películas "Spy Kids" (Los niños espías) y "Harry Potter" han emprendido una carrera contra el tiempo a fin de lograr que las secuelas de estas películas se rueden antes de que sus estrellas infantiles lleguen a la pubertad.
Con cientos de millones de dólares en juego, el rodaje acelerado de estas nuevas entregas es una forma de evitar lo que ocurrió con la serie "Home Alone" (Solo en casa), que quedó incompleta cuando su estrella Macaulay Culkin llegó a la adolescencia.
Fue apenas a mediados del año pasado cuando Alexa Vega, que ahora está a punto de cumplir 14 años, y Daryl Sabara, de 10, aparecieron por primera vez con el actor español Antonio Banderas en los papeles principales de "Spy Kids".
Ahora actúan en la segunda película de la serie, "Spy Kids 2: The Island of Lost Dreams" y se preparan para comenzar una tercera película que deberá estrenarse en julio del año entrante. Ese tercer filme será el final de la serie, según su creador y director, Robert Rodríguez.
"Creo que si seguimos haciendo películas nos haremos demasiado viejos" para el papel, dijo Vega, quien añadió que los productores no estuvieron muy de acuerdo al principio en que ella hiciera el papel de Carmen Cortez. "Yo tenía diez años y creo que todas las otras niñas que participaban en la prueba de selección tenían ocho", dijo Vega. "Los productores deseaban evitar que los actores infantiles llegaran a la adolescencia antes de que la serie terminase y por eso las películas se rodaban tan rápido, una detrás de la otra", añadió.
Los actores infantiles de las dos películas tienen hasta medio año de pausa entre un rodaje y otro, lo cual les da tiempo para ir a una escuela y escapar a las presiones de Hollywood, dijo Paul Petersen, presidente del grupo de defensa de los actores infantiles A Minor Consideration.

En las películas más taquilleras
Dos de las películas más exitosas del último par de años, fueron protagonizadas por niños: "Harry Potter" y "Spy Kids".
El niño Daniel Radcliffe fue el protagonista de las adaptaciones cinematográficas del aclamado libro "Harry Potter", de J.K. Rowling. Los productores exigieron que los distintos filmes se rodasen casi sin pausa entre una y otra. En ambas películas, las estrellas infantiles fueron Radcliffe, de 13 años, en el papel de Harry; Rupert Grint, de la misma edad, en el personaje de Ron; y Emma Watson, de 12 años, como Hermione, su compañera de estudios de hechicería.
Los niños están contratados hasta la tercera película de la serie, "Harry Potter and the Prisoner of Azkaban" (Harry Potter y el prisionero de Azkaban).
En "Spy Kids", las estrellas tenían 13 y 10 años.
Las estrellas infantiles del pasado, como Shirley Temple y Jackie Coogan, tenían un ritmo de trabajo mucho más abrumador. Coogan, quien tenía seis años cuando coprotagonizó "The Kid" junto a Charlie Chaplin en 1921, había trabajado en 20 películas cuando llegó a los 18 años, y Temple, que comenzó su carrera a los tres años, había hecho ya 50 cortos y largometrajes cuando cumplió los 18.

En Tucumán también hay talentos
Ninguno supera los doce años. Sin embargo, hace tiempo que tienen puesto el traje de grandes. María Paula Marcoux, Javier Glasberg, Rafael Torres y Benjamín Felice trabajan en la obra musical "Arremangate la camiseta", aunque hacen teatro desde muy pequeños."Nos sentimos muy bien haciendo esto porque nos permite aprender mucho y expresarnos", señaló Torres.
Los cuatro reconocen que la actividad les exige mucho, pero no se sienten diferentes a los otros chicos de su edad. "Cuando no estamos actuando somos como cualquier otro chico. Incluso nuestros compañeros no nos tratan como si fuéramos bichos raros. Y eso nos gusta", declara Felice.
Glasberg, en cambio, confiesa que lo que más le gusta de la actuación es esa posibilidad de ser otro, de ponerse una careta y representar un papel. "Cuando el director me da las instrucciones, yo me transformo. Es como si dejara de ser yo mismo y empezara a vivir el personaje", confiesa.
Claro que subirse al escenario y actuar no es una tarea sencilla. "Muchas veces nos olvidamos la letra, pero tratamos de seguir actuando como si nada pasara. Es como un juego, pero con muchas responsabilidades", aclara María Paula.
El trabajo con actores adultos es otra de las facetas que más destacan los chicos. "La verdad es que no tenemos problemas a la hora de actuar junto a otras personas más experimentadas. Incluso aprendemos muchas cosas que después nos sirven para otras obras o para otros trabajos", manifestó Torres con insólita simpatía.

No son mascotas entrenadas
Por Juan Carlos Di Lullo
Según las crónicas de la época, Vittorio de Sica le dijo al pequeño Enzo Staiola que estaba muy enojado con él porque se había portado mal; al chico de nueve años se le llenaron los ojos de lágrimas, y el genio del neorrealismo italiano, que tenía las cámaras rodando, inmortalizó ese llanto desconsolado en una desgarradora escena de "Ladrones de bicicletas". La anécdota puede hasta no ser del todo cierta, pero sirve para llamar la atención sobre lo tenues que pueden ser los límites que contienen a los adultos cuando hay chicos delante de las cámaras. En las doradas épocas de Hollywood, se redujo a las pequeñas estrellas a regímenes poco menos que esclavizantes, sometiéndolos a agotadoras sesiones de canto y baile, lecciones con maestros particulares, y apartándolos de la compañía de otros chicos en una dorada prisión acerrojada por la fama. En estos días, las condiciones en las que trabajan los chicos actores son algo más permisivas, pero no puede perderse de vista que se trata de un trabajo de adultos sobre las espaldas de una criatura. Y, por sobre todo, es indispensable tener presente que la desmesurada exposición pública produce una distorsión sobre las inmaduras personalidades que no puede sino convertirlos en candidatos al diván.

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