El estreno del filme disparó la venta de los libros de la saga

Muchos eligieron la historia de C.S. Lewis como el regalo ideal para sus hijos en las últimas fiestas.

ASOMBRO. Peter, uno de los hermanos Pavensie, junto al león Aslan. LA GACETA
ASOMBRO. Peter, uno de los hermanos Pavensie, junto al león Aslan. LA GACETA
04 Enero 2006
"Es mi historia favorita. No veo la hora de que llegue la película". Así lo señaló el pequeño Gastón Rodríguez, de 10 años, quien se volvió fanático de "Las crónicas de Narnia" después de que su madrina le regaló el primer libro. Ahora, Gastón no para de leer y ya va por el tercer libro de la saga, llamada "La travesía del explorador del amanecer".
Como él, cientos de niños tucumanos descubrieron en los libros de C.S. Lewis una puerta abierta a la fantasía y a la aventura. De hecho, las ventas de los libros de este escritor inglés se han disparado de manera asombrosa en las librerías.
Ezequiel Cicero, uno de los vendedores de El Ateneo, contó que el primer número de la saga de "Las crónicas de Narnia" se vendió muchísimo más de lo que pensaban. "Fue el regalo que todos quisieron llevar para las Fiestas; y con el estreno de la película, las ventas siguen subiendo. Todos los días atendemos a personas que consultan acerca del libro y lo llevan", señaló.
Claro que el público es variado, como sucede con los compradores de Harry Potter, aunque se nota un mayor interés por parte de los más chicos, según explicó Cicero.
Los libros de edición más económica, es decir, los de tapa blanda, rondan los $ 25; en cambio, los de tapa dura cuestan $ 35. Cabe aclarar que toda la colección mantiene el mismo precio y viene con ilustraciones.


C.S Lewis apostó por los chicos



El escritor y académico irlandés Clive Staple Lewis (1898-1963, foto) escribió una serie de libros infantiles titulado "Crónicas de Narnia", una obra alegórica y fantástica sobre la eterna lucha del bien y del mal que está escrita para chicos pero que puede ser leída como la historia del cristianismo, según apuntó el propio autor. Desde una perspectiva católica, el creador del país de Narnia -el gran león Aslan- se inmola para salvar el mundo, como lo hizo Jesucristo, explica Lewis en una carta escrita en 1954.
Pero, a pesar de estas connotaciones subrayadas por Lewis -un ateo convertido al catolicismo en un hecho que lo marcó de por vida-, la obra puede ser leída sin alegorías. Alejada de una impronta pesimista, está escrita en un género también transitado por su gran amigo J. R.R. Tolkien en "El señor de los anillos".
De hecho, ambos escritores, junto con Charles Willians y Owen Barfield, pertenecieron al club literario de los Inklings, donde leían sus escritos en voz alta para que los oyentes opinaran.
El primer volumen de la serie, "El león, la bruja y el ropero", fue publicado en 1950, cuando muchos chicos fueron evacuados de las ciudades inglesas a la campiña debido a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Muchos de sus amigos, entre ellos Tolkien, trataron de disuadirlo de su intención de escribir literatura infantil, porque pensaban que podría afectar su reputación como escritor serio pero Lewis siguió adelante con este proyecto. La saga, integrada por siete libros, tiene más de 100 millones de ejemplares vendidos e integra el canon de la literatura infantil.

Escribinos a "narnia@lagaceta. com.ar" y danos tu opinión sobre la película "Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el ropero". Todos los comentarios serán publicados en el suplemento Espectáculos.