Con anteojos negros y el celular apagado

Ni fuegos artificiales ni bengalas ni cohetes: muchos festejaron con estrellitas. Una medida de fernet costó $8, y una botella pequeña de agua, $4.

CON EL AGITE. Jóvenes y adultos no se cansaron de mover sus cuerpos durante varias horas. LA GACETA / JOSE NUNO
CON EL AGITE. Jóvenes y adultos no se cansaron de mover sus cuerpos durante varias horas. LA GACETA / JOSE NUNO
02 Enero 2006
Jovencitas fashion y varones con musculosas negras; algunas con jeans gastados, y otras con vestidos de marca. La fiesta "Noroeste: Baila!" concentró a jóvenes y a adultos; a chicos de Yerba Buena y de Barrio Norte, pero también de barrios marginales.
Mientras algunos exhibían barrocos tatuajes y ostentosos piercings, con onda heavy metal, no faltaban los producidos minimal (despojados, sin adornos), ni tampoco los que se animaron a usar un elegante saco blanco. De tacos altos o sandalias bajas, pelo fucsia o platinado, las chicas tuvieron su noche para producirse cada una a su manera.
A diferencia de otras fiestas electrónicas, los celulares con sus mensajes de textos y fotografías, no se veían encendidos permanentemente.
Pero eso sí, en los que coincidieron unos y otros fue en la moda de usar anteojos oscuros, con gruesos marcos pop (blancos o rojos). "¿Cómo te creés que aguantaré la luz del día y la del boliche si no es con estos lentes?", le respondió a LA GACETA Facundo Rearte, aclarando que la moda no es nueva.


"Con la mejor de las ondas"

Mientras Pío, Agustín, Pato y Fede saltaban al ritmo de la electrónica, no paraban de resaltar que "esta va a ser la fiesta del año". Y, aunque el sol ya se asomaba, ellos aseguraban que se iban a quedar hasta que nos echaran. "De acá no nos vamos más", aseveraron.
Malena Hidalgo prefería estar sentada en uno de los sillones de los jardines. "No soy de bailar, y menos electrónica. Pero por suerte hay una pista de rock; así que por lo menos estoy escuchando la música que más me gusta. Además, no me quiero mover porque ya perdí dos veces a mis amigos. Esto es un mundo de gente", dijo mientras se acomodaba sus anteojos de sol, justo antes de que los rayos comenzaran a iluminar a los miles de jóvenes -y no tan jóvenes- que no paraban de moverse en la primera fiesta del año.
Curra, un español que vino a la provincia a visitar aun amigo que se casaba, dijo que la fiesta no tenía nada que envidiar a las de su país. "Están buenos los espacios; son muy amplios. Todo está bien hecho, y la gente tiene la mejor onda", comentó. Por su parte, Sebastián, un porteño de 27 años, no estuvo muy conforme con la organización del evento. "A la entrada había un gran desorden. Lo que si está bueno es la onda de las personas. Se ve que la están pasando bien", remarcó.
Los que también disfrutaron de una buena noche fueron los integrantes del grupo Sr Valdez, que tocaron en vivo cerca de las cuatro de la mañana. "Por suerte, cuando tocamos la gente estaba predispuesta a divertirse. Fue fácil desenvolverse en el escenario con tan buena onda", dijo Julio Manzur, uno de los integrantes de la banda.



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