"No hay que hablar de solidaridad, sino ejercerla"

La actriz mapuche Luisa Calcumil dijo que los pueblos indígenas libran una batalla para sobrevivir.

CON ARDOR. Famosa por su rol en “La nave de los locos”, Calcumil mantiene intacto el fervor por su pueblo. LA GACETA/ JORGE OLMOS SGROSSO
CON ARDOR. Famosa por su rol en “La nave de los locos”, Calcumil mantiene intacto el fervor por su pueblo. LA GACETA/ JORGE OLMOS SGROSSO
12 Diciembre 2005
A muchos argentinos les resulta difícil olvidar esa angustiante y misteriosa película llamada “La nave de los locos”, que documentó, desde la ficción, las venas abiertas de un pueblo que se resiste al castigo. Ya ha pasado más de una década, y aún continúa viva la imagen de ese incendio vengativo devorando la hostería que profanaba un cementerio mapuche. Y la protagonista del filme, Luisa Calcumil, aún mantiene inalterable el fuego de su capacidad creativa y el amor por su pueblo mapuche.
De paso por Tucumán, la reconocida actriz y cantante indígena participó de las celebraciones que realizó la Universidad Nacional de Tucumán por los 20 años del Cerpacu y, en diálogo con LA GACETA, afirmó que los pueblos aborígenes están librando una lucha intensa por mantener el idioma y las tierras.
Esta mujer, de 56 años, que representa gran parte de sus obras en distintas fiestas populares, resaltó la importancia que tienen estos encuentros para la promoción de la identidad de los argentinos. Porque, según dijo, en los festivales donde el pueblo es el protagonista, se transmiten los valores de la gente humilde.
“La cultura popular no sólo abraza la expresión artística, sino también la lucha y los deseos. Es conmovedor cuando se puede bailar con hombres, mujeres y niños de distintos lugares y ver que no se hace alarde de lo erótico, sino que se busca encontrar algo en común con otra persona. El problema es que muchas veces no se absorbe la verdadera esencia del pueblo”, explicó Calcumil, quien en Tucumán es recordada por su obra “Es bueno mirarse en la propia sombra”.

Para que otras canten
La artista nació en Fishc’Menuco, que en idioma mapuche significa Pantano frío, y que en la actualidad es la ciudad de General Roca, en Río Negro. Desde su juventud comenzó a realizar actividades artísticas y participó en varias películas. La última fue el corto “Lejos del sol”, que ganó el primer premio del Festival de Cine Independiente y que fue dirigida por Pablo Agüero. “Yo soy cantora para que otras mujeres canten. Entre los mapuches, la cantora tiene un rol muy importante. Y también es una necesidad, porque en los lugares humildes o alejados en los que yo suelo presentarme, el canto funciona como un medio para acortar las distancias”, dijo. Y agregó que le parece digno el trabajo del Cerpacu, porque no toma al aborigen como una fuente de información, sino que además de estudiar su cultura, se comprometen con ellos. “Hay que bregar para que los argentinos nos sintamos orgullosos de tener raíces indígenas. Por eso no hay que hablar de solidaridad, sino ejercerla”, concluyó.



El monstruo del consumo

Según Luisa Calcumil, a pesar de la indiferencia que existe en determinados sectores, los pueblos indígenas afrontan los mismos desafíos que cualquier otro pueblo. “El joven mapuche corre los mismos riesgos que cualquier otro joven argentino. Porque el monstruo del consumo está metido en los hogares y hay que combatirlo”, dijo.





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