08 Diciembre 2005 Seguir en 
Producto acordado con el Gobierno: picadillo de carne, por 90 gramos, $ 0,65. En la góndola contigua, el mismo artículo, pero de distinta marca, era ofertado a $ 0,54. ¿Cómo se explica a los consumidores que el producto rebajado un 15% es más caro que el que no está de oferta? Lo que hay, aparentemente, es un problema de percepción. Mientras desde el Gobierno nacional se presenta la canasta de 228 productos como la medida que pondrá un freno a la inflación, los supermercadistas aún no saben bien cómo implementar el acuerdo de precios. Y los bolsillos aún no acusan el impacto de las rebajas.
Diciembre es -históricamente- un mes de alto consumo en los súper, los precios no bajan, los consumidores no dejarán de comprar y las expectativas inflacionarias crecen. Ese escenario no parece que vaya a cambiar demasiado.
Diciembre es -históricamente- un mes de alto consumo en los súper, los precios no bajan, los consumidores no dejarán de comprar y las expectativas inflacionarias crecen. Ese escenario no parece que vaya a cambiar demasiado.








