07 Diciembre 2005 Seguir en 
Nueva York.- King Kong regresó. El simio gigante, que procede de una isla lejana, dejó oír otra vez su estremecedor rugido la noche del lunes. El estreno de la nueva película de Peter Jackson tuvo lugar en Nueva York, a sólo unas manzanas del Empire State Building, el rascacielos en cuya cima se desarrolla el espectacular final de la película "King Kong".
Hoy, el equipo cruzará el Atlántico para asistir al estreno europeo en Berlín. Unos 8.000 invitados vieron durante tres horas la superproducción épica de 207 millones de dólares en un complejo cinematográfico neoyorquino con 38 salas. La policía cortó las calles y, a pesar del hielo y de la nieve, los curiosos se reunieron delante de las barreras para echar un vistazo a Naomi Watts, el objeto de deseo del mono en la película, o al intérprete de "King Kong", Andy Serkis. El británico encarnó en "El señor de los anillos" a Gollum, y también esta vez sus movimientos fueron trasladados a una figura animada por computación. El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, proclamó el "Día de King Kong", y Times Square estuvo presidida por un gorila de seis metros de altura. De todas maneras, este muñeco no alcanzó ni de cerca las dimensiones del gorila de la gran pantalla.
La remake del clásico del género fantástico de 1933, que llegará a Tucumán la próxima semana, es impresionante en todos los sentidos. El público debe esperar al animal unos 70 minutos. Ese es el tiempo que se toma el director para presentar a sus protagonistas y ofrecer una imagen multifacética de la Nueva York de los años 30, marcada por la recesión y la pobreza, el falso glamour y la búsqueda desesperada de éxito. Pero entonces por fin Naomi Watts puede gritar a gusto en una isla solitaria , y comienza una salvaje caza con todos las posibilidades técnicas de la acción digital y los recursos del cine fantástico. No sólo hay brontosaurios que se pasean por la zona, sino toda una horda de bisontes salvajes.
El director de Nueva Zelanda llevó al estreno un pequeño King Kong original del año 1933, con el que se rodaron en aquel entonces las innovadoras imágenes animadas. Jackson vio la película a los nueve años y supo desde entonces que quería hacer cine.
Ahora viene "King Kong", para rescatar de la recesión a una taquilla que espera hacer realidad todos los sueños. (DPA-Especial)
Hoy, el equipo cruzará el Atlántico para asistir al estreno europeo en Berlín. Unos 8.000 invitados vieron durante tres horas la superproducción épica de 207 millones de dólares en un complejo cinematográfico neoyorquino con 38 salas. La policía cortó las calles y, a pesar del hielo y de la nieve, los curiosos se reunieron delante de las barreras para echar un vistazo a Naomi Watts, el objeto de deseo del mono en la película, o al intérprete de "King Kong", Andy Serkis. El británico encarnó en "El señor de los anillos" a Gollum, y también esta vez sus movimientos fueron trasladados a una figura animada por computación. El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, proclamó el "Día de King Kong", y Times Square estuvo presidida por un gorila de seis metros de altura. De todas maneras, este muñeco no alcanzó ni de cerca las dimensiones del gorila de la gran pantalla.
La remake del clásico del género fantástico de 1933, que llegará a Tucumán la próxima semana, es impresionante en todos los sentidos. El público debe esperar al animal unos 70 minutos. Ese es el tiempo que se toma el director para presentar a sus protagonistas y ofrecer una imagen multifacética de la Nueva York de los años 30, marcada por la recesión y la pobreza, el falso glamour y la búsqueda desesperada de éxito. Pero entonces por fin Naomi Watts puede gritar a gusto en una isla solitaria , y comienza una salvaje caza con todos las posibilidades técnicas de la acción digital y los recursos del cine fantástico. No sólo hay brontosaurios que se pasean por la zona, sino toda una horda de bisontes salvajes.
El director de Nueva Zelanda llevó al estreno un pequeño King Kong original del año 1933, con el que se rodaron en aquel entonces las innovadoras imágenes animadas. Jackson vio la película a los nueve años y supo desde entonces que quería hacer cine.
Ahora viene "King Kong", para rescatar de la recesión a una taquilla que espera hacer realidad todos los sueños. (DPA-Especial)
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