07 Diciembre 2005 Seguir en 
Nueva York.- El compositor alemán Ludwig van Beethoven murió envenenado con plomo, según una investigación del departamento de Energía del Argonne National Laboratory, en Chicago, Illinois.
Un despacho de Ansa señaló que la utilización de rayos X, a los que nunca se recurrió en el hemisferio occidental para analizar mechones de cabellos y partes del cráneo del músico, permitió confirmar una hipótesis ya planteada por estudiosos hace cinco años. El plomo habría sido también la causa de la enfermedad que el músico tuvo toda su vida y que culminó en una larga y dolorosa agonía que lo llevó a la muerte en 1827, cuando tenía 56 años.
"No hay dudas, Beethoven fue víctima de envenenamiento por plomo", dijo Bill Walsh, estudioso del Pfeiffer Treatment Center de Warrenville, Illinois, que realizó el examen con Ken Kemner, un estudioso del departamento de Energía.
El misterio se mantiene, en cambio, respecto de la fuente de plomo que habría contaminado a Beethoven.
Entre las posibilidades más factibles se encuentra la inclinación del compositor por el vino blanco que bebía en copas de plomo, o en los numerosos tratamientos médicos a que fue sometido toda su vida, los que en el siglo XIX estuvieron muchas veces vinculados al uso de metales.
Un hecho llamativo es que en los restos biológicos no se encontró ninguna huella de mercurio, lo que excluye que Beethoven sufriera de sífilis. (Télam- SNI)
Un despacho de Ansa señaló que la utilización de rayos X, a los que nunca se recurrió en el hemisferio occidental para analizar mechones de cabellos y partes del cráneo del músico, permitió confirmar una hipótesis ya planteada por estudiosos hace cinco años. El plomo habría sido también la causa de la enfermedad que el músico tuvo toda su vida y que culminó en una larga y dolorosa agonía que lo llevó a la muerte en 1827, cuando tenía 56 años.
"No hay dudas, Beethoven fue víctima de envenenamiento por plomo", dijo Bill Walsh, estudioso del Pfeiffer Treatment Center de Warrenville, Illinois, que realizó el examen con Ken Kemner, un estudioso del departamento de Energía.
El misterio se mantiene, en cambio, respecto de la fuente de plomo que habría contaminado a Beethoven.
Entre las posibilidades más factibles se encuentra la inclinación del compositor por el vino blanco que bebía en copas de plomo, o en los numerosos tratamientos médicos a que fue sometido toda su vida, los que en el siglo XIX estuvieron muchas veces vinculados al uso de metales.
Un hecho llamativo es que en los restos biológicos no se encontró ninguna huella de mercurio, lo que excluye que Beethoven sufriera de sífilis. (Télam- SNI)
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