Con la vigencia de un clásico

Nunca dejó de grabar ni de producir, pero su nuevo disco, "Clásicos", le devolvió el protagonismo.

06 Diciembre 2005
Miguel Cantilo parece haber rejuvenecido 20 años por lo menos, y no ha perdido los rasgos que lo convirtieron en referente del rock. Nunca dejó de grabar ni de producir, pero su nuevo disco, "Clásicos", le devolvió el protagonismo que tuvo cuando integraba el dúo Pedro y Pablo, cuando se enfrentó con la dictadura militar con su guitarra y cantó sus verdades, o cuando al regreso de la democracia, se convirtió en un ícono de la resistencia. Y en él nada parece haber cambiado.
"Me paro y me expreso de la misma manera en que está plasmada mi visión del mundo en mis últimos discos que, lamentablemente, no tuvieron tanta difusión", le dijo a LA GACETA este pionero del rock en una entrevista telefónica.
Esa fue la introducción para decir lo que realmente quiere. "Creo en el hombre y en Latinoamérica, en la posibilidad de su unión como fue el sueño de Bolívar y San Martín. Creo en la necesidad de que nuestra sudamérica tenga un futuro más promisorio que los países ricos, que están intoxicados por su propio egoísmo y encerrados en sus taras", disparó, como para que de entrada quede claro que cuando hizo "La marcha de la bronca" o "Gente del futuro", por citar sólo dos de los himnos que compuso, pensaba como ahora.
El escogió 14 de sus temas para el nuevo disco, el número 21 de su carrera que lo dejó satisfecho. Los invitados son Fabiana Cantilo, Rubén Rada, Gustavo Cordera, Ricardo Mollo, Hilda Lizarazu, Charly García, León Gieco, Andrés Calamaro, Claudia Puyó, Juan Carlos Baglieto, Moris, Alejandro Lerner y los Súper Ratones. Para completar la selección, el encargado del arte del disco fue Rocambole, el artífice de la imagen de Los Redondos. Además, toca la guitarra el mítico Kubero Díaz (La Cofradía de la Flor Solar y Los Abuelos de la Nada), y los hijos de Miguel, Sufián y Anael. "Es toda gente que conozco hace mucho, con la que compartí cosas que nos unieron; es gente a la que admiro", dijo.
La música, para él, es un vehículo, y por ello vuelve sobre los aspectos políticos de su producción. "Sudamérica es una fuente de reservas naturales que hay que defender a muerte... yo me nutro de los paisajes, de la lucha de la gente por sobrevivir a los intereses de las clases dominantes que atesoran y acumulan poder y dinero en perjuicio de las mayorías", dijo. Y aclaró: "todo esto muestra que el pensamiento ideológico de los 70, se sabe ahora, eran verdades". "Pero (los que manejaron al país), hicieron andar todo en sentido contrario, con el resultado que está a la vista", añadió. A pesar del sombrío panorama que muestra, Miguel es optimista por naturaleza. "Hay que volver a la solidaridad y a una distribución más equitativa de la riqueza; viejas consignas que quisieron dar por muertas", dijo.


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