06 Diciembre 2005 Seguir en 
Con el primer disco todavía calentito entre las manos, Alfredo Socci llegó a la Redacción de LA GACETA; traía una enorme sonrisa dibujada en la cara. “Es como tener un hijo, es hermoso”, dice el cantante y guitarrista de Pelops mientras toma asiento.
“Lo sacás de adentro y te das cuenta de que lo peor está por venir, que tenés que mantenerlo, educarlo y criarlo para que no se convierta en un drogadicto perdido que termine pidiendo plata debajo de un puente”, bromea.
“Tres pelops tiene mi banda” es el título del primer disco de esta banda que lleva más de nueve años en el ruedo. El nombre del CD, la carátula y el librito (ilustrado por el mismo Alfredo), muestran el aspecto contradictorio del grupo, que habla de cosas fuertes y tristes con alegres melodías que sacuden al público cuando actúan en vivo, y lleva a muchos a corear “estoy muriéndome” (del tema “Muriendo”), como si se tratara de un mensaje de alegría y esperanza.
“Desde setiembre del año pasado, cuando la banda tomó esta formación de trío y empezamos a componer en castellano, apareció una energía -o algo así- que no había sentido en los ocho años anteriores; una comodidad para tocar, la amistad entre nosotros que va más allá de la banda... dejamos de ser tan deprimentes”, aclara Alfredo. Desde ese entonces, Mariano Manfredi (baterista histórico de la banda) y Teddy Larreina (en bajo), son parte fundamental en el cambio de rumbo de Pelops.
Como un buñuelo
Alfredo comenta: “con ellos la química surgió y la banda suena como un buñuelo bien armado”. Claro que le costó encontrar los acordes para describir cómo suena un bocadillo de ese tipo.
En esta etapa, en la que se entienden las letras, la banda habla del hombre. “No nos gusta la demagogia; sabemos que tocamos para un público joven y sólo queremos reflejar las falencias que vemos en el ser humano, como la falta de solidaridad o la segregación, los límites al arte... por eso nuestro trabajo no es ni negro ni blanco, sino que recorre todos los grises”, dice Alfredo.
Sin desesperarse por conquistar el gran mercado porteño -saben que es difícil- Pelops encarará en 2006 una gira por el NOA, mientras prepara tres videoclips. “Esto avanza muy despacio como para andar anunciando grandes planes para la banda”, agrega. Por lo pronto, Pelops presentará el disco (está a la venta en rockerías y comercios de ropa del centro) el 16 de diciembre. Los detalles, dijo Alfredo, se darán en su debido momento. “Ahora tenemos el disco, y lo estamos disfrutando”, dice.
“Lo sacás de adentro y te das cuenta de que lo peor está por venir, que tenés que mantenerlo, educarlo y criarlo para que no se convierta en un drogadicto perdido que termine pidiendo plata debajo de un puente”, bromea.
“Tres pelops tiene mi banda” es el título del primer disco de esta banda que lleva más de nueve años en el ruedo. El nombre del CD, la carátula y el librito (ilustrado por el mismo Alfredo), muestran el aspecto contradictorio del grupo, que habla de cosas fuertes y tristes con alegres melodías que sacuden al público cuando actúan en vivo, y lleva a muchos a corear “estoy muriéndome” (del tema “Muriendo”), como si se tratara de un mensaje de alegría y esperanza.
“Desde setiembre del año pasado, cuando la banda tomó esta formación de trío y empezamos a componer en castellano, apareció una energía -o algo así- que no había sentido en los ocho años anteriores; una comodidad para tocar, la amistad entre nosotros que va más allá de la banda... dejamos de ser tan deprimentes”, aclara Alfredo. Desde ese entonces, Mariano Manfredi (baterista histórico de la banda) y Teddy Larreina (en bajo), son parte fundamental en el cambio de rumbo de Pelops.
Como un buñuelo
Alfredo comenta: “con ellos la química surgió y la banda suena como un buñuelo bien armado”. Claro que le costó encontrar los acordes para describir cómo suena un bocadillo de ese tipo.
En esta etapa, en la que se entienden las letras, la banda habla del hombre. “No nos gusta la demagogia; sabemos que tocamos para un público joven y sólo queremos reflejar las falencias que vemos en el ser humano, como la falta de solidaridad o la segregación, los límites al arte... por eso nuestro trabajo no es ni negro ni blanco, sino que recorre todos los grises”, dice Alfredo.
Sin desesperarse por conquistar el gran mercado porteño -saben que es difícil- Pelops encarará en 2006 una gira por el NOA, mientras prepara tres videoclips. “Esto avanza muy despacio como para andar anunciando grandes planes para la banda”, agrega. Por lo pronto, Pelops presentará el disco (está a la venta en rockerías y comercios de ropa del centro) el 16 de diciembre. Los detalles, dijo Alfredo, se darán en su debido momento. “Ahora tenemos el disco, y lo estamos disfrutando”, dice.
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