Se deben otorgar subsidios y no se puede desviar un solo peso

Según la situación, es previsible que el nivel de empleo no pueda recuperarse sino que continúe declinando. (Por Ernesto Kritz, economista consultor en temas laborales).

04 Abril 2002
La situación del mercado de trabajo, directamente relacionada con la situación económica general, producto de la recesión que lleva más de 40 meses, se ha traducido en un aumento importante de los niveles de desocupación que actualmente deben sobrepasar el 22%, y en algunos casos especiales, porcentajes aún mayores.Para que esta situación comience a cambiar no hay otro camino que revertir el proceso depresivo, en el que se da una relación directa entre la actividad económica y el nivel de la demanda de trabajo.
Según la situación actual, es previsible que el nivel de empleo no pueda recuperarse sino que continúe declinando.
Si se procura que el empleo vuelva a recuperarse la economía tiene que crecer en un mínimo del 3,5%, lo que no podrá darse este año, período en que según las estimaciones oficiales se prevé una caída del 4%, y de 8 a 12% según las previsiones privadas.En consecuencia tenemos que estar preparados para una caída aún mayor de la situación ocupacional.
También se remarcarán las asimetrías internas porque se combinan dos factores, como el desempleo y la caída del salario, como forma de ajuste utilizada por las empresas frente a la situación recesiva.Esto se ve reforzado por el efecto de los aumentos de precios, a partir de la devaluación, que produce una caída adicional en el poder adquisitivo de los salarios.
Hay asimetrías que se remarcan en las familias que tienen desempleados, y en los hogares que, si bien tienen ocupados, estos no están protegidos porque trabajan en negro.

La cobertura social
En el corto plazo es imprescindible que se otorguen subsidios para hacer frente a la situación dramática por parte de los sectores pobres o indigentes que se multiplican día tras día y que no tienen ni siquiera para solventar una canasta básica.
Esto implica un enorme esfuerzo no sólo de financiamiento sino de organización para que las ayudas lleguen realmente a quienes las necesitan y que no haya filtraciones como en el pasado.
Hay dos situaciones que marca la emergencia para más de 3 millones de personas que tienen problemas alimentarios. Resolver el problema de la pobreza implica estudiar cómo se sale de la recesión y cómo se recupera la actividad económica. De otra manera pensar en el mediano plazo es insostenible.
Frente a la gravedad de los problemas se deben instrumentar con urgencia los subsidios y eliminar las prácticas clientelísticas en los sistemas de distribución, utilizadas por los aparatos políticos.
Si es tan difícil conseguir financiamiento para los subsidios, no podemos desviar un solo peso.
(Exclusivo para LA GACETA)

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