"Tenemos la oposición que nos merecemos"

Por Osvaldo Aiziczon, psiconalista-director de cultura de la UNT.

30 Octubre 2005
"Trátame como debes tratarme, no como merezco ser tratado", decía el poeta Antonio Porchia en sus "Voces". Por eso, a pocos días de las elecciones, la autoestima tucumana requiere algunas reflexiones.
Votar no es sólo elegir, sino también preguntar por nuestro destino. Así, entre lo esperado históricamente por la población y lo efectivamente recibido puede desplegarse un amplio espectro, que abarca desde decepciones menores hasta abismos cósmicos de frustración.
Ampliando el dicho sarmientino, diremos que cada pueblo tiene el gobierno y la oposición que se merece. Tucumán ha transitado rutinas político-positivas escasas y habitualmente breves. La perseverancia no ha sido nuestro fuerte, salvo en la crítica, área en la que nos lucimos ampliamente, en especial por medio del humor.
Mal que nos pese, estamos más entrenados psicológicamente para la decadencia y el deterioro que para el desarrollo. El escepticismo se construye como una defensa cínica frente a una esperanza famélica, de hábitos anoréxicos, más dispuesta a esconderse que a revelarse.
Por eso, en la etapa actual, dispondremos del viejo desafío que implica pensar más allá de nuestras narices temporales. Y poniendo a salvo los riesgos que nos produce nuestra memoria argentina volátil. En consecuencia, conviene recordar que toda sociedad que se construye tiene como objetivo el bienestar de sus integrantes.