Nada será como antes

Análisis. Por Fernando García Soto.


MALESTAR. Los empleados escucharon las quejas de los clientes. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
MALESTAR. Los empleados escucharon las quejas de los clientes. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
27 Octubre 2005
El desenlace que tuvo la novela del Banco Empresario era previsible. La entidad durante años fue el punto de encuentro de los hombres de negocio de la provincia.
Estos elegían la sede del Empresario, que se había convertido en un ámbito de diálogo y de vinculación de los sectores productivos y comerciales.
Acuciado por una crisis de iliquidez sin precedentes en la historia de la entidad, el último banco de capitales tucumanos escribe su capitulo final. Si el proceso que lleva adelante el Central tiene éxito, capitales externos a la provincia tomarán el control del banco y nada será como antes.
Parte de la debacle de la institución se originó en la crisis que golpeó al sistema financiero argentino en 2001, pero también en manejos desacertados de los negocios.
La caída del Empresario representa a la vez un golpe al cooperativismo como modelo de gestión, y plantea la necesidad de repensar el rol de los órganos de control de este esquema solidario.