El Central decide el futuro del Empresario

La entidad monetaria invitará a instituciones financieras a realizar ofertas por el banco tucumano. Jornada de tensión, pero sin sobresaltos. El Banco Macro habría concretado una propuesta. Otro interesado sería el Comafi. La actividad seguirá restringida.

CUSTODIA. Policías fuertemente armados se apostaron en las puertas del Banco Empresario para prevenir posibles disturbios. LA GACETA / FRANCO VERA
CUSTODIA. Policías fuertemente armados se apostaron en las puertas del Banco Empresario para prevenir posibles disturbios. LA GACETA / FRANCO VERA
27 Octubre 2005
Desde el momento en que el Banco Central resolvió la suspensión transitoria y preventiva de las operaciones del Banco Empresario de Tucumán, la entidad monetaria dispone de 30 días para recibir ofertas por la compra de la institución financiera tucumana.
Si en ese lapso el Central no acepta las propuestas que se presenten, el manejo del Empresario quedará en manos de la institución rectora del sistema financiero. Pero en la entidad tucumana y en el Gobierno provincial confían en que la situación del banco se resolverá en un plazo menor al estipulado por el Central.
Hasta el momento, habría dos bancos interesados en el Empresario. Uno de ellos, el Macro-Bansud (que preside Jorge Brito, quien visitó al gobernador José Alperovich esta semana), ya habría presentado una propuesta, según confirmaron fuentes del Central.
El otro banco sería el Comafi, que opera el Banco del Tucumán. Aunque los socios cooperativistas también manifestaron interés en participar de la compulsa.
Según el procedimiento, el Central invitará a los potenciales interesados -entidades financieras, en este caso- a que presenten propuestas. Dichas ofertas deberán componerse de un pedido de fondos a Sedesa (Seguro de Depósitos SA), entidad que tiene a su cargo la administración del fondo de garantía de los depósitos, y de una propuesta económica propia para gestionar la institución.
Cuanto menor sea el requerimiento a Sedesa, mejores son las chances de que el planteo sea aceptado. En cualquier caso, el Central tiene la facultad de solicitar mejoras de las ofertas, según comentaron las fuentes.
Además, la entidad monetaria puede negociar en forma individual con los interesados. Al 30 de junio, el Empresario tenía 1.720 cuentas corrientes, 7.000 cajas de ahorro, 6.200 plazos fijos, 14.700 cuentas remuneración y 2.000 tarjetas de crédito.

El primer día
El Banco Empresario vivió ayer un clima de confusión, aunque sin sobresaltos, durante el primer día de la suspensión dispuesta por el Banco Central.
La medida tomada por la Superintendencia de Entidades Financieras de la institución monetaria, a pedido del propio banco tucumano dadas las dificultades que sufre la entidad, tiene como objetivo viabilizar el proceso de reestructuración del banco. En los próximos días se mantendrá la situación de operatoria restringida en el banco.
Desde las 8 de la mañana, empleados y clientes que se agolparon en la sede central de la entidad financiera (Maipú primera cuadra), se asombraron al ver que las puertas estaban cerradas.
Una hora más tarde, los policías que custodiaban el lugar dejaron entrar al personal por un acceso lateral y, posteriormente, los empleados salieron hacia la entrada a explicar a los ahorristas qué tipo de operaciones podían realizarse, de acuerdo con una circular interna que les habían repartido.
Alrededor de las 10 se formaron dos largas colas de clientes (una hacia el sur y otra hacia el norte) y, lentamente, la Policía dejó ingresar a grupos de entre cuatro y seis personas para que realicen trámites admitidos en el interior del local.
Pasado el mediodía, las colas comenzaron a disiparse y, alrededor de las 13, sólo quedaba un pequeño grupo de ahorristas a la espera de que los dejen ingresar al lobby del banco.

Molestos
"Nos interesa que se preserven las fuentes laborales. Y estamos molestos porque sigue la incertidumbre. Ningún directivo salió a dar la cara y a explicar en qué consiste esta medida provisoria", dijo el secretario general de la Asociación Bancaria, Eduardo Bourlé.

OPERACIONES PERMITIDAS
Todo tipo de operaciones de cobranzas de créditos (siempre y cuando se hagan en efectivo): adelantos en cuentas corrientes, préstamos personales, hipotecarios, prendarios, comerciales y tarjetas de crédito.

Operaciones vinculadas con tarjetas de crédito existentes a la fecha.

Saldos de las cuentas corriente sueldo, correspondientes a la última acreditación de salarios, que se encuentren disponibles a la fecha de la presente resolución, en las cuentas abiertas para la acreeditación de haberes, de titularidad de trabajadores en relación de dependencia. En este caso, el banco, sólo podrá abonar hasta el importe de la última acreditación. Es decir, si una cuenta sueldo tiene un saldo $ 2.500, pero la última acreeditación, correspondiente al salario es de $ 1.700, podrá cobrar sólo los $ 1.700.

Pago de jubilaciones y pensiones con fondos previstos por la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).

Servicios de cajas de seguridad.

Operaciones vinculadas al servicio de custodia de títulos y valores. Esto, siempre y cuando, se haya cancelado la deuda que originó la garantía.

OPERACIONES NO PERMITIDAS
Recibir depósitos y extracciones en cajas de ahorro, tanto efectivo como en cheque. Idem para cuentas corrientes, excepto que la operación sea para cancelar saldo deudor.

Recibir nuevos depósitos para plazos fijos o renovar plazos fijos.

Cualquier tipo de operación de préstamos que signifique una mejora en la garantía. Se puede hacer una refinanciación, siempre y cuando sea con cobertura de garantía, mejorando el crédito o cancelando parcialmente. Debe ser sometido a análisis, con la anuencia de la veeduría del BCRA.

Operaciones con cajeros automáticos. Estos trámites están inhabilitados en todas las sucursales.