Cultivo en expansión

Por Fernando García Soto. Crece el interés por producir arándano en la provincia.

17 Octubre 2005

El potencial productivo del arándano y sus perspectivas futuras son temas de debate entre los defensores del cultivo -que gana cada vez más lugar en Tucumán- y quienes creen que se generó una especie de "burbuja" con este producto. Pero más allá de lo que se pueda opinar, lo cierto es que día a día crece la superficie plantada con arándanos en nuestra provincia, lo que constituye todo un fenómeno, según la visión de agricultores, de analistas y de operadores inmobiliarios. Lo más sorprendente es que las plantas -que amenazan con transformarse en verdaderas estrellas en la provincia- jamás fueron vistas ni en fotografías por la gran mayoría de los tucumanos.
A principios de este año, el ministro de Desarrollo Productivo, José Manuel Paz, reveló que había en Tucumán unas 150 hectáreas con arándanos -superficie más que interesante por tratarse de un cultivo intensivo- en la zona pedemontana, y vaticinaba que a finales de 2005 se podría llegar hasta las 500. Su pronóstico estuvo muy acertado: hoy el arándano, que no se vende en ninguna verdulería o frutería de la provincia, ya que se exporta en su totalidad, se desarrolla en un área calculada en 450 hectáreas, casi similar a la ocupada con frutilla. Y va por más.
El arándano es conocido en el mundo como "blueberry" y es demandado por mercados como Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea como fruta fresca en contraestación, cuando se encuentran desabastecidos por encontrarse en el período invernal.
El arándano requiere muy alta inversión inicial; y, como con todo frutal, hacen falta algunos años para recuperarla. La producción comienza al tercer año, cuando alcanza la condición de plantación adulta. En un cultivo en plena producción, bien manejado, se pueden esperar rendimientos de alrededor de 8.000 kilos por hectárea.
Entre los países productores de esta fruta, se destacan Estados Unidos, Europa, China, Japón, Argentina, Chile, Uruguay, Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica. De color azul metálico opaco, el fruto se consume fresco, aunque también es utilizado en forma masiva en la industrialización. Posee un alto valor nutritivo en fibras y minerales, pocas calorías y características antioxidantes. Los ingresos que genera pueden ser interesantes: hasta un máximo de U$S 14 por kilo vendido en el exterior en contraestación.
El boom del arándano tuvo especial relevancia en la presente temporada. Los corredores inmobiliarios dieron cuenta de la gran demanda de tierras para arándanos que se observó en nuestra provincia durante todo el año. Lamentablemente para quienes pretendían incursionar en esta actividad, la oferta de campos aptos prácticamente era inexistente. De esta forma, la hectárea llegó a venderse a valores que superaron los 7.000 dólares, más que una hectárea implantada con limoneros.
Precisamente, el pésimo año que vivió la habitualmente exitosa citricultura tucumana coadyuvó a la expansión del arándano. Muchos productores de limón que destinaban su fruta a la industrialización -que este año vendieron a pérdida o tuvieron que tirar su mercadería- decidieron pasarse al arándano o vender sus fincas para la producción de esta fruta exquisita. Hoy se está avanzando con nuevas plantaciones, impulsadas no sólo por empresarios tucumanos sino también por capitales que provienen de otras zonas del país, principalmente de Buenos Aires. Esta corriente expansiva del sector parece no tener límites, pese a que no son pocos quienes creen que en pocos años finalizará esta euforia. Sin embargo, no cede el interés por los campos, según afirman los inmobiliarios, probablemente porque existe la noción de que hay todo un mundo por explorar con esta fruta exótica, exquisita y enigmática que se expande por Tucumán.

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