17 Octubre 2005 Seguir en 
Los viajeros que llegan a Tucumán en ómnibus reciben, ni bien salen de la autopista para ingresar en la capital de la provincia, una más que desagradable impresión. Nos referimos a la visión del canal, en cuyas aguas fangosas nadan bolsas de basura y envases de plástico.
No es la primera vez que desde este espacio se hace referencia a tan triste cuadro, que hace muy poco favor a la impresión de ciudad razonablemente higiénica que, se supone, debiéramos tener y poder ofrecer a los forasteros. Nos parece que, en consecuencia, debe procederse a la impostergable tarea de limpieza de ese conducto, y que la tarea tiene que reiterarse con frecuencia.
Por cierto que, al mismo tiempo, corresponderá efectuar una campaña de concientización en el vecindario, que es, en última instancia, el responsable de arrojar desperdicios al canal. No puede continuar sin solución esta realidad de antihigiene y de abandono como la que se registra en ese punto,en ningún caso, y mucho menos cuando está en la puerta de entrada a nuestra capital. Convendría prestar atención a lo que puntualizamos.
No es la primera vez que desde este espacio se hace referencia a tan triste cuadro, que hace muy poco favor a la impresión de ciudad razonablemente higiénica que, se supone, debiéramos tener y poder ofrecer a los forasteros. Nos parece que, en consecuencia, debe procederse a la impostergable tarea de limpieza de ese conducto, y que la tarea tiene que reiterarse con frecuencia.
Por cierto que, al mismo tiempo, corresponderá efectuar una campaña de concientización en el vecindario, que es, en última instancia, el responsable de arrojar desperdicios al canal. No puede continuar sin solución esta realidad de antihigiene y de abandono como la que se registra en ese punto,en ningún caso, y mucho menos cuando está en la puerta de entrada a nuestra capital. Convendría prestar atención a lo que puntualizamos.







