El test electoral del 23

Por Carlos Abrehu.
Alperovich hace cálculos sobre lo que vendrá después del domingo, cuando se abra un nuevo ciclo.

DOS CARAS. Si Alperovich saca dos diputados, quedará mal ante Kirchner. Pero, si consigue tres, festejará.
DOS CARAS. Si Alperovich saca dos diputados, quedará mal ante Kirchner. Pero, si consigue tres, festejará.
16 Octubre 2005
La apatía es el enemigo al que debe vencer la democracia en las elecciones legislativas nacionales del domingo. El repliegue ciudadano frente a las urnas vacías de contenido y a las instituciones favorece el escepticismo, sentimiento que debilita los lazos de vinculación comunitaria. Se deteriora, además, la idea de pertenencia a un proyecto de provincia y de república.
En suma, se resquebrajan las bases del destino colectivo. ¿A quién favorece la apatía? La respuesta no es unívoca. El no te metás genera ausencia de compromiso, y fortalece el statu quo y a los gobernantes.
En las últimas horas, variaron las explicaciones acerca de las consecuencias de la dejadez cívica. Cerca de la Casa Rosada, algunas voces suponen que el retraimiento popular perjudica al alperovichismo. Ante eso, recomiendan reforzar la presión de los engranajes gubernamentales para acarrear votantes a las urnas.
La dirigencia que discrepa con el oficialismo ve el ausentismo en las elecciones como un factor que consolida la chance de Beatriz Rojkés de Alperovich.
Lo que enseña la experiencia histórica es que la deserción cívica deja las manos libres para que prevalezcan los gobernantes y sus socios, porque manejan cuantiosos recursos políticos.
Pueden ser divergentes las lecturas de los distintos actores respecto de la incidencia del aparato estatal y de los bolsones en la captación de votantes.
La discordancia desaparece cuando se aprecia que el test electoral del domingo servirá de rampa de lanzamiento para los comicios de convencionales constituyentes de febrero de 2006. Esto hace que los guarismos que definan los sufragantes trasciendan la integración de la representación tucumana a la Cámara de Diputados de la Nación.

El arma temida
El juez electoral Jorge Parache recabó a los gobiernos provincial y municipal que informe dónde están los depósitos de bolsones. José Alperovich anunció que cesa la entrega de bolsones, pero una de sus funcionarias -Beatriz Mirkin- flexibilizó la restricción en el caso de la asistencia a la niñez. Una delgada franja separa lo prohibido de lo permitido y deja una vía expedita para que se consumen maniobras políticas en los centros urbanos y en las comunas.
Las 100.800 familias dependientes del auxilio social estatal forman un soporte electoral nada desdeñable para el oficialismo.
Por eso, es impensable que este renuncie al bolsón como herramienta que ata al beneficiario a la voluntad del caudillo barrial o de la comuna rural. Sin ir más lejos, ayer se acumularon cuantiosos volúmenes de mercadería en galpones de una fundación ligada al concejal Juan Carlos Mamaní, de conocida militancia alperovichista. Esos elementos se repartirán seguramente en esta crucial semana electoral. Se intentó amedrentar a LA GACETA para que no registrara la escena.
La praxis que despliega el sistema de punteros hace presumir que casos similares se repetirán en distintas jurisdicciones. Del celo que demuestre el juez Parache en exigir el cumplimiento de la legislación nacional dependerá la transparencia del acto electoral y de sus circunstancias previas. En los medios políticos desafectos a la Casa de Gobierno se mira con atención el proceder del magistrado con competencia electoral.
La iniciativa política la conserva el Ejecutivo. Para Alperovich, no será lo mismo ganar tres que dos de las diputaciones en danza.
La primera de las posibilidades le permitirá ubicarse entre los gobernadores victoriosos de filiación kirchnerista del país. En el norte sólo compartiría el podio con el jujeño Eduardo Fellner, ya que el salteño Juan Carlos Romero es un potencial adversario del patagónico para 2007. En Santiago del Estero y en Catamarca, con un alto grado de probabilidad, se impondrán las listas apadrinadas por gobernadores radicales, aun cuando en la primera se incluya a peronistas.
Si fueran sólo dos los escaños conquistados por el alperovichismo, el cuadro terminaría siendo adverso para Alperovich. La oposición se adjudicaría las otras dos bancas. Pero ¿a quiénes prefiere el alperovichismo en la posición opositora?
La incógnita es despejada de distinta manera por el oficialismo. En despachos cercanos al gobernador se ve crecer a Gumersindo Parajón (Pueblo Unido), fenómeno que atribuyen a su imagen de crítico tenaz de Alperovich. Votantes que antes se inclinaban por el bussismo estarían optando por Parajón. El mirandismo canalizó su disidencia a través del candidato de Pueblo Unido.
La asociación de ambos datos va en detrimento del bussismo, entienden en la Casa de Gobierno. La alianza política que sostiene a Parajón, a su vez, soporta la presión de los aparatos provincial y del intendente Domingo Amaya en la capital. Espera, sin embargo, sumar el voto silencioso del peronista refractario al gobierno provincial. Las promesas de apoyo encubierto abundan.
Los políticos del oficialismo dicen que el acceso de Parajón a una banca de diputado cerraría un proyecto. En el mirandismo razonan en sentido adverso: creen que es el punto de partida para la coalición antialperovichista.

El destino de FR
Un eventual desplome de Fuerza Republicana alteraría el mapa político posterior al 23.
Los estrategas electorales del alperovichismo no quieren que los bussistas se esfumen porque desaparecería un ingrediente que hasta ahora bloqueó la unificación opositora contra la Casa de Gobierno. En Recrear se piensa que la dispersión experimentada por los cuadros bussistas los oxigenará electoralmente. De la diáspora de los radicales también aguardan obtener réditos.
La UCR no deja de sufrir pérdidas. A la deserción de los alperovichistas más sobresalientes (Carlos Courel, Ramón Graneros, Osvaldo Morelli y Benito Ferreyra), se adicionó la del intendente de Aguilares, Agustín Fernández.
Este trocó a Raúl Alfonsín por Néstor Kirchner y a Federico Romano Norri por Beatriz Rojkés. Resignados, en la UCR dicen que ahora, al menos, se purificaron de elementos perturbadores de la coherencia partidaria.
El sabotaje interno que sufrió José Ricardo Ascárate en 2003 no se repetirá, aseguran en la UCR. No es nada halagüeño el porvenir para los radicales.
Ante la confusión que ofrece el panorama opositor, los encuestadores del Gobierno afinarán sus estudios para mejorar la fotografía de la situación. El entramado político para febrero de 2006 empezará a construirse en la madrugada del 24 de octubre.
La sociedad Alperovich-Fernando Juri entrará también en una nueva etapa. Las tensiones entre ambos pueden emerger por la diferente interpretación que tenga cada uno de su contribución al resultado electoral. Alperovich y Juri deberán luchar para asegurar su plan continuista. Quienes quieren frustrarlo buscarán ser mayoría en la convención reformadora.

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