Señales de recomposición

Por Angel Anaya.

15 Octubre 2005
BUENOS AIRES.- En la cartera de Trabajo se estima que la multiplicación de conflictos laborales se debe no tanto a las expectativas de inflación como a la proximidad de las urnas, aprovechada para presionar al gobierno a favor de una política salarial más blanda.
El ejemplo elegido para esa explicación ha sido el acuerdo de los camioneros para la distribución de bebidas, cuyos resultados no hubieran sido posibles en otra situación.
La familia Moyano, que controla el gremio y la CGT, no pudo cumplir con la prudencia que le pidió el gobierno, y algo similar le ocurre con la central obrera, incapaz de imponer la moderación que reclamó el jefe del Gabinete, Alberto Fernández.
En la cartera laboral se teme por otra parte que sus decisiones sobre conciliación obligatoria en los crecientes conflictos se cumplan a medias, especialmente con el sector público, donde los salarios están entre los más desactualizados.
La referencia de Fernández fue una transmisión del pensamiento presidencial, cuya visión ortodoxa de la política fiscal se mantiene, a pesar de la proximidad de los comicios, sin que se vea un horizonte de cambio para después.
Este punto, entre el discurso populista y la realidad de esa política, es el más vulnerable del kirchnerismo, pero el Presidente no piensa resignarlo, ante su holgado nivel en las encuestas.

Fecha histórica
Esa política fiscal ortodoxa no se condice con la máxima fecha histórica del PJ, el 17 de octubre, y que este año cae seis días antes de las urnas.
Un festejo que, en otros tiempos, los gobiernos justicialistas aprovechaban para aplastar psicológicamente a sus rivales electorales, pero que Kirchner, si lo llega a recordar oficialmente, difícilmente lo haga desde el balcón de la Casa Rosada. Volverá a ocurrir como el Día del Trabajador, cuando se fue al interior y la plaza histórica tan sólo reunió a grupos opositores a esa política económica. Por lo demás, la Cámara Electoral acaba de resolver que el PJ es un partido y el Frente para la Victoria es otro, lo que formaliza una realidad que el Presidente no tiene inconvenientes en asumirla, pues él fue quien la promovió.
La oposición no peronista dice que es una parodia y, que al día siguiente, será como antes, pero los hechos están siendo tan contundentes como la recomposición política que ha comenzado a insinuar ese fallo judicial. (De nuestra Sucursal)

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