Entre arengas y deberes

A Bielsa le resuelta dificultoso compartir el proselitismo con la investidura de canciller.Por Angel Anaya

13 Octubre 2005
BUENOS AIRES.- En comparación con lo denunciado en la provincia de Buenos Aires, el clientelismo oficialista en la Capital Federal es mínimo y muy difícil de hallar. Por otra parte, el kirchnerismo no cuenta aquí con los aparatos distribuidores bonaerenses, y los accesos que pueda haber para esas operaciones están a cargo de la Municipalidad autónoma, con la cual la Casa Rosada mantiene una discreta distancia tras el drama de Cromagnon. Por su parte, el canciller y candidato Rafael Bielsa se muestra reacio a esos medios entre un electorado muy diferente del provincial. Tal realidad motiva que Kirchner, sin dejar de apoyar la lista de aquel, prefiera limitar la presencia en sus actos. El último mitin de Bielsa, por lo demás, ha demostrado cuán dificultoso le resulta compartir el proselitismo con la investidura de canciller. En esa oportunidad su arenga a los jóvenes kirchneristas se cargó de términos soeces y estilo esquinero, pero en pocas horas más deberá apelar a la mejor lengua de Cervantes, para acompañar al Presidente a la cumbre iberoamericana de Salamanca. Desde el punto de vista oficial esas dualidades son propias de la doble función que ejercen también otros ministros, convertidos por ello en violadores del Código Electoral (Art. 40). A esta altura de la pobre campaña, se trata de cuestiones nimias, pero su resultado es perturbador para los intereses no electoralistas del Gobierno.

Dualidad retórica
Al margen del temario de la cumbre salmantina, el Presidente y el ministro de Planificación, Julio de Vido, se proponen arribar a un acuerdo con el jefe del gobierno español, Rodríguez Zapatero, acerca de la asunción de Aguas de Barcelona como operadora mayor de Aguas Argentinas. Pero la dualidad retórica se interpone también en este caso, después del vilipendio aplicado por Kirchner al grupo francés Suez en su reciente mitin de Mar de Ajó, oportunidad en que hizo severas advertencias a las concesionarias de servicios. Horas después de ese "mensaje", el embajador de España advirtió que su gobierno está privatizando y por tal causa no podría invertir fondos en el exterior. El tema de la desconfianza se realimenta, como se observa, de tal forma que el vicepresidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos acaba de afirmar en la asamblea anual que, si bien en la Argentina existe una economía en crecimiento, "hay problemas en su entorno político"; es decir, y para mayor claridad, que las empresas estadounidenses -segundas inversoras en los 90- que perdieron mucho con la crisis, no han de volver en el corto plazo. La cámara en cuestión es la más poderosa asociación comercial norteamericana. (De nuestra Sucursal)

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