11 Octubre 2005 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Roberto Lavagna y su colega de Defensa, José Pampuro, serán los mediadores para tratar de evitar que cuando Kirchner asista a la Cumbre Iberoamericana de Salamanca el próximo fin de semana, el secretario general del Mercosur, Eduardo Duhalde, se quede en su casa. Ambos gestores no sólo son amigos del ex presidente sino que mantienen contacto con él cuando lo consideran necesario, y viceversa. A juicio de un allegado al canciller Bielsa, si el secretario general de la asociación regional estuviera ausente de la Cumbre por causa de la interna peronista,"se produciría algo muy semejante a un papelón": explicar que están peleados por razones electorales, siendo del mismo partido. Además, sería un menosprecio de los intereses regionales y otra demostración de la incertidumbre que se cierne sobre la política argentina. El Presidente y su antecesor no quieren ni saludarse, olvidando en estos casos que la dignidad de las investiduras públicas está por encima de las rencillas personales. Esa situación contrasta con lo que está ocurriendo en Alemania, donde los rivales máximos de las últimas elecciones se han sentado después del empate técnico a negociar una alianza para proteger el rol de locomotora europea que ostenta su país. La prensa española está siguiendo con relativo interés el proceso electoral argentino, pero generalmente lo toma como un tema confuso que desacredita a nuestra clase política.
Juegos malabares
Un estudio del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) afirma que más de la mitad del superávit fiscal previsto para el Presupuesto 2006 se logrará mediante la licuación de jubilaciones y salarios públicos. Técnicamente, para ambos sectores no están previstos los recursos necesarios para adecuarlos a la realidad inflacionaria reconocida por el proyecto oficial. Kirchner se jacta en sus actos de haber aumentado las jubilaciones, pero elude que se trata exclusivamente de la mínima, pues las restantes tienen pérdidas cualitativas de entre el 30% y el 40%. Sin embargo, ese informe, que es correcto, parece no tener en cuenta otra realidad confirmada en el sector político del Gobierno: la libertad del Ejecutivo para disponer, mediante superpoderes y los decretos de necesidad y urgencia, la reasignación de recursos al margen del Congreso. Ejemplo de ello es el de la Anses, cuyos superávit son usados para aplicar a cuestiones distintas de las suyas, es decir, las provisionales. Esta es una vieja sustracción legalizada ahora por los superpoderes, que antes se practicaba y por la que masivamente quienes esperan jubilarse algún día prefieren aportar al sistema privado de ahorro y capitalización. (De nuestra Sucursal)
Juegos malabares
Un estudio del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) afirma que más de la mitad del superávit fiscal previsto para el Presupuesto 2006 se logrará mediante la licuación de jubilaciones y salarios públicos. Técnicamente, para ambos sectores no están previstos los recursos necesarios para adecuarlos a la realidad inflacionaria reconocida por el proyecto oficial. Kirchner se jacta en sus actos de haber aumentado las jubilaciones, pero elude que se trata exclusivamente de la mínima, pues las restantes tienen pérdidas cualitativas de entre el 30% y el 40%. Sin embargo, ese informe, que es correcto, parece no tener en cuenta otra realidad confirmada en el sector político del Gobierno: la libertad del Ejecutivo para disponer, mediante superpoderes y los decretos de necesidad y urgencia, la reasignación de recursos al margen del Congreso. Ejemplo de ello es el de la Anses, cuyos superávit son usados para aplicar a cuestiones distintas de las suyas, es decir, las provisionales. Esta es una vieja sustracción legalizada ahora por los superpoderes, que antes se practicaba y por la que masivamente quienes esperan jubilarse algún día prefieren aportar al sistema privado de ahorro y capitalización. (De nuestra Sucursal)







