Producto sano

Por Fernando García Soto. Buscan mejorar la imagen del azúcar como alimento.

10 Octubre 2005

La campaña en favor del azúcar tomó un ritmo febril en las últimas semanas. Los responsables de la elaboración del producto intentan demostrar que el azúcar no es nocivo y que sí es un energizante y un saborizante natural. El propósito de la campaña es alentar el consumo y frenar la mala prensa que desde hace años soporta el endulzante, al que se lo cuestiona como supuesto responsable de diversos males de la salud. Lamentablemente, el mensaje que se pretende incorporar en la conciencia de los consumidores se ve empañado por las recientes protestas de los habitantes de Santiago del Estero, quienes responsabilizan a las industrias tucumanas -incluidos los ingenios- por la contaminación de la cuenca del río Salí-Dulce.
La idea de difundir las bondades del azúcar no surgió este año, sino que venía germinando en la mente de los empresarios del sector desde hace varias temporadas. La realidad de que en la presente zafra se producirían unas 500.000 toneladas por encima de la demanda del mercado interno -1,5 millón de toneladas anuales- actuó como un disparador para no demorar más la iniciativa de reposicionar el producto en el país. Aunque los industriales llevan adelante un ambicioso programa exportador -con aparente éxito en esta, la primera de las "superzafras"-, que se repetiría cada temporada de aquí en adelante, el logro de un incremento en la demanda interna del azúcar a través de la publicidad también suena interesante para el equilibrio del mercado argentino y para que se pueda ganar más dinero. El consumo anual per cápita en la Argentina para 2005 se estima en 38 kilogramos por habitante y por año. Este volumen supera el promedio mundial, que es 22 kilos anuales por habitante, y es similar al de los países más desarrollados.
La campaña de promoción del azúcar es motorizada por el Centro Azucarero Argentino (CAA). Un informe de esta entidad apunta contra "los embates de los edulcorantes artificiales, que, gracias a la denominada ?cultura light?, han incrementado sostenidamente su participación en el mercado". Según los industriales azucareros, en la Argentina se vende por encima de las 300.000 toneladas de edulcorantes no calóricos.
Jorge Zorreguieta, presidente del CAA, es contundente: "somos víctimas de un permanente ataque de los edulcorantes artificiales, como si fuera que un alimento que no contiene azúcar no contiene un veneno". Los fabricantes de azúcar se indignan cuando se vincula al producto con la obesidad, por ejemplo, y retrucan señalando que los desórdenes alimentarios de este tipo surgen por ingerir más calorías de las que el organismo requiere. Aseguran que el azúcar es un producto sano y natural, y que el estado ideal se logra con una alimentación moderada y variada. Los industriales también buscan demostrar que sustituir el azúcar representa un ahorro calórico muy poco significativo respecto del total de calorías diarias y que esto puede generar una falsa tranquilidad que ocasione el consumo de alimentos con un elevado aporte de grasas.
Pocos en la actividad azucarera se imaginan que con el final de la zafra 2005 comenzará un receso, ya que el trabajo necesario para sostener la rentabilidad y la competitividad del sector parece no terminar nunca. En la interzafra habrá que seguir produciendo mejoras en los ingenios y en los cañaverales para ganar productividad, y atender especialmente los reclamos ambientales. La estrategia exportadora seguramente exigirá ajustes para que el año próximo no se repitan los errores de esta temporada. Y por el lado de la campaña de promoción del azúcar, habrá que convencerse de que seguramente demandará años revertir toda una cultura alimentaria contra el principal producto de Tucumán.

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