La inflación, esa conocida

Por Angel Anaya. La suba de precios y sus costos a dos semana de las elecciones.

08 Octubre 2005
BUENOS AIRES.- El elevado nivel de reservas para el turismo del fin de semana largo y la inflación minorista en los productos de mayor consumo continúan consolidando la gran distancia entre los sectores sociales con ingresos medios y bajos. Los segundos son los que más pierden con el inesperado aumento inflacionario, lo cual se nota en el consumo y en la interna que el Gobierno no puede ocultar a dos semanas de las elecciones. Pero hay una referencia aún más preocupante para ese debate oficial, y es que los precios mayoristas registraron para setiembre un 1,7 %, un nivel que habrá de influir en los minoristas de octubre. Consecuentemente, el salario real está por debajo del de 2001, cuando ya habían aparecido los efectos sociales de la crisis. Seguramente que la proximidad de las urnas no da tiempo al Gobierno para responder con realismo a lo que está ocurriendo en la parte más exitosa de su gestión, la económica, lo que la oposición aprovecha para sus golpes bajos. Entre estos, la certeza de que tras los comicios deberá enfrentarse al tema de las tarifas y la conflictividad sindical por salarios, donde ni siquiera la poderosa familia sindical Moyano, confesa kirchnerista, se priva de advertir al Gobierno que esa disparidad entre ingresos e inflación ya no da para más.

Lo que nadie duda
Los análisis más especializados no ven en la tendencia razones de desequilibrio fiscal. Sin embargo, advierten un sostenido crecimiento del gasto público, más allá de la ley de responsabilidad fiscal que el poder central está eludiendo, aunque no deja de exigir su cumplimiento a las provincias. También la emisión monetaria es observada, mientras el Banco Central procura con ella atesorar reservas mediante pesos subvaluados. Esas y otras razones técnicas tratan de demostrar que no se puede transitar simultáneamente por las dos orillas de la economía. El Gobierno, o su ministro del ramo, profesa la economía de mercado, pero cuando la realidad los afecta, ponen cinchas aquí o allá. De muy poco sirven, por ejemplo, los acuerdos de precios con el estilo compulsivo del discurso oficial, o echarles la culpa a los supermercadistas que, según el INDEC, aumentaron menos al consumidor que lo indicado por los índices mayoristas. Se está hablando de un informe oficial correspondiente al distrito federal y el conurbano, pero no muy diferente, por ejemplo, del tucumano que, a partir del mes próximo, con el de otras provincias, será incluido en un índice nacional. Hasta aquí, someramente, una realidad económica que pone nervioso al poder. Sin embargo, a nadie se le ocurriría pensar, según los encuestadores, que Kirchner no se asomará al balcón de la victoria al anochecer del 23. (De nuestra Sucursal)

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