Adormecidos

La polémica terapia con pastillas a menores violentos.

30 Septiembre 2005
Por Roberto Delgado

Los adolescentes violentos y conflictivos son el principal problema de la seguridad en Tucumán. Lo dicen los taxistas y los remiseros que padecen los asaltos en zonas como villa 9 de Julio; lo prueban los informes de los expertos y lo ha corroborado en varias ocasiones Raúl Ruiz, uno de los jueces de Menores. Los escándalos en el Instituto Roca, donde se aloja a los jóvenes peligrosos, eran demasiado frecuentes. El Gobierno pensó hasta en llevarlos a una especie de Siberia en Capitán Cáceres para que dejen de generar problemas. Todo fue incertidumbre hasta que el gobernador José Alperovich puso a la psiquiatra Susana Viale al frente del Roca.
Ella pidió primero un pequeño ejército de 50 policías para garantizar la seguridad en un lugar donde las fugas eran frecuentes. Hizo separar a algunos guardias y celadores a los que no conocía y pidió que se trajera a gente de su confianza. Luego comenzó a aplicar pastillas a los menores, como parte de un tratamiento -según dice, integral-, cuyo primer éxito fue tranquilizarlos. En la Justicia, que se desayunó con esta experiencia, fueron cautelosos. Los jueces ven que los chicos más violentos parecen confortablemente adormecidos y los mantienen así.
Si se hiciera un sondeo entre los taxistas asaltados, seguramente la reacción sería visceral: los menores delincuentes son agresivos y antisociales, por lo tanto, cualquier terapia que los calme y los mantenga lejos caerá bien. Viale ha logrado cumplir con el sueño de los gobernantes de la novela de Anthony Burgess, "La naranja mecánica", que querían aplicar una terapia científica que logre el control del sociópata combinado con una relativa libertad. Claro que Axel, el violento joven de la novela (llevada al cine por Stanley Kubrick), termina siendo agredido por la sociedad que busca venganza.La novedosa terapia psiquiátrica en el Roca encantó al gobierno de Alperovich. Tanto el Siprosa como el secretario de lucha contra las adicciones, Alfredo Miroli, están de acuerdo y niegan que se trate de un "chaleco de fuerza químico", pero también es cierto que no saben bien hasta dónde se va con esto. Se autorizó el primer pedido de aplicar 8.400 pastillas mensuales para 42 menores (hay 32 internos en el Roca), pero se espera cautelosamente el resultado de las pericias pedidas por la Justicia para saber si coinciden las historias clínicas con los análisis efectuados (es decir, si no se les está dañando la salud con drogas de cuidado). Hay que decir que las defensoras de Menores se oponen a este tratamiento.
Viale sabe que una sociedad a la que sólo le interesa que se separe a los violentos, hasta podría llegar a aceptar visceralmente la pena de muerte en muchos casos. Pero la pregunta básica es si las autoridades pueden actuar visceralmente y aplicar terapias de choque para solucionar problemas sociales. Se sabe que en Tucumán no hay una red adecuada para tratar el problema de los menores que delinquen. Tampoco hay una red para tratar a las personas con adicciones. ¿Estamos ante el hallazgo mágico de una red para tratar a menores adictos que delinquen?
En "La naranja mecánica", el sociópata Axel termina descubriendo que es un producto de una sociedad en la que la violencia es una constante. Del mismo modo, estos jóvenes adormecidos con pastillas son producto de un ambiente de marginalidad. Hoy son 32 chicos violentos adictos adormecidos. ¿Los mantendrán así para siempre? ¿Qué pasará cuando dejen de consumir las pastillas y vuelvan a sus ámbitos marginales? ¿Alcanzarán las pastillas para tratar a los miles de chicos que deambulan sin afecto ni interés de la sociedad por los barrios marginales?
No sólo estos chicos están adormecidos. También la sociedad está recibiendo este sucedáneo del Prozac que parece aminorar el problema sin saber si se atacan las causas de la enfermedad.

Tamaño texto
Comentarios