El pasado nos condena

La peligrosa conducta de seguir emitiendo títulos.

29 Septiembre 2005
Por Marcelo Aguaysol

Durante la década de 1990, Tucumán ostentó el triste privilegio de ser una de las provincias con mayor nivel de endeudamiento, mediante la emisión de títulos públicos. En ese entonces, las condiciones de mercado les sonreían a los gobernadores de turno. La maquinita de hacer papeles trabajó a un ritmo infernal y los resultados saltaron a la vista: una provincia comprometida por su alto nivel de deuda por los constantes déficit fiscales en las cuentas públicas.
La crisis económica nacional de fines de 2001 cambió el escenario fiscal en el país, en general, y en las provincias, en particular. El sistema financiero le dio la espalda al Estado, por los incumplimientos que surgieron a raíz de la devaluación del peso respecto de la moneda y de la declaración de cesación de pagos (default). Desde entonces, la Argentina debió sobrevivir con lo producido por las recaudaciones de impuestos y sin posibilidades de acceder al mercado de créditos. En ese contexto, ningún banco estuvo dispuesto a avalar operatoria alguna referida a emisiones de títulos públicos.
Al parecer, las experiencias del pasado no fueron entendidas o, tal vez, no son comprendidas por los gobernantes de turno. El Poder Ejecutivo apeló, desde 2002, a la emisión de bonos de Conversión y Saneamiento de Empréstitos Públicos (Consadep) con la idea de generar un instrumento que permita a la Provincia extender los plazos de pago de la deuda en default. Además, el propósito original de la emisión de los nuevos instrumentos provinciales era sanear el pasado, mediante el canje de otros valores que perdieron credibilidad en el mundo bursátil.
De esa manera, el Ejecutivo logró la autorización legislativa para emitir hasta $ 200 millones en Consadep, de los cuales sólo $ 120 millones están circulando en el circuito financiero, como bonos escriturales. El resto ($ 80 millones) quedó pendiente de emisión, ya que el Ministerio de Economía de la Nación no creyó conveniente que se avanzara en la operatoria por el cambio del contexto económico del país, tras el canje de la deuda externa nacional. Otros $ 55 millones fueron afectados al canje de los títulos provinciales de la deuda externa, conocidos como Eurobonos.
En los últimos días, el Gobierno provincial alentó la posibilidad de lanzar una segunda versión de Consadep. Primero, el Poder Ejecutivo habló de la posibilidad de emitirlos en pesos, pero no indexados, es decir, cambiar la condición original del instrumento que se adecuaba según el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER). Aquel proyecto de la Casa de Gobierno establecía una nueva emisión de $ 200 millones. Sin embargo, en la Legislatura hoy hablan de una emisión dolarizada (por U$S 70 millones) que, según sus autores, tiene por objeto honrar las deudas de la provincia y dar una nueva alternativa de crédito a los municipios.
El proyecto fue consensuado con el Ministerio de Economía y, en un principio, habría aval de la Nación para avanzar en la operatoria, tomando en cuenta que el titular del Palacio de Hacienda, Roberto Lavagna, ordena emisiones de bonos nacionales dolarizados. Pero lo que aún no termina de cerrarles a los técnicos nacionales es qué se hará con los $ 50 millones de remanente que quedarán en Consadep, tras el pago de los juicios contra el Estado y que actualmente tienen sentencia firme. Según algunos trascendidos, ese dinero irá a las municipalidades como una manera de obtener liquidez. La Ley de Responsabilidad Fiscal limita todo nuevo endeudamiento. Si se destinaran los Consadep para un uso distinto, Tucumán entraría en incumplimientos a la norma.
Los errores del pasado obligan a los funcionarios de turno a no calentar la maquinita emisora de títulos. De otro modo, la Provincia se encamina hacia el peligroso camino de generar déficit fiscal en las cuentas públicas.

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