CARTAS

29 Septiembre 2005
DOCENTES EN PELIGRO
El trágico accidente que sufrieron los docentes en Monteros golpea a todo nuestro sector y nuevamente muestra las innumerables situaciones que debemos sortear para cumplir con esta tarea. Los maestros tucumanos somos esclavos de un sistema que no puede ni quiere considerar los problemas que nos aquejan. La burocratizada mentalidad reglamentarista terminó convirtiéndonos en recursos renovables sin importar, por ejemplo, que debemos peregrinar como mínimo más de 100 kilómetros diarios para trasladarnos a nuestros lugares de trabajo. La pregunta es, ¿cuánto puede durar este sistema, que no cuida ni se interesa por sus integrantes, desvalorizándolos en lo profesional, en lo económico y en lo social? Los docentes deberíamos caer en la cuenta de que estamos abandonados a nuestra suerte. Y ante otro tipo de agresión, deberíamos hallar la forma de bregar por un paradigma de organización que tenga que ver con nosotros, que nos represente.
Adán Brandán
dansalbra@yahoo.com.ar

JUBILADOS
Los jubilados, a partir de la devaluación, hemos perdido más del 50% de nuestro poder adquisitivo. Nadie nos defiende. Según las estadísticas, la economía en el país creció en forma acelerada. El gasto público, otro tanto. Los jubilados que vivían en la indigencia tuvieron un mísero aumento que, por supuesto, no cubre sus necesidades mínimas. Los que se encuentran afiliados a algunas organizaciones gremiales -las que tienen la obligación de velar por sus intereses- lo único que hacen es cobrar cuotas sindicales exorbitantes que en algunos casos llegan a un 15% de sus magros haberes, sin interesarles la situación económica que viven. El Gobierno nacional debe implementar un aumento en forma urgente que alcance a todos los jubilados y pensionados, tratando con ello de restituir en parte el fuerte deterioro producido como consecuencia de esa devaluación. Caso contrario, terminaremos todos indigentes y con una fuerte disposición a convertirnos en piqueteros, única fórmula válida en este país para recibir unos pesos.
Hugo César Navarro
Av. F. de Aguirre 1.582
S. M. de Tucumán

LA CIUDAD JUDICIAL
Imponente, muy imponente, allá en el año 39 se levantaba, para nuestro orgullo, el Palacio de Justicia. Hoy somos testigos del nacimiento de una idea, la de construir un mejor y más amplio edificio (la Ciudad Judicial), capaz de hacer posible la concentración en su estructura de las oficinas de todos los fueros, conforme las exigencias de la vida del nuevo milenio. Me imagino dos torres muy altas, comunicándose entre sí, por medio de pasarelas que unan los pisos altos, calle Chacabuco (al 900) de por medio, con una altura de 25 pisos, acorde con la magnificencia de la Justicia. Semejante estructura arquitectónica será seguramente, también, un referente turístico, tal como lo son los Tribunales de Jujuy o el Palacio Legislativo de Valparaíso, entre otros. Sería importante prever la instalación de la Policía Judicial en su planta baja, como la que hay en Córdoba, ya que con el correr del tiempo será una modernización necesaria.
Luis Roque Medina
Mendoza 3.520
S. M. de Tucumán

PROYECTOS QUE DUERMEN
Grandes temas de Tucumán, como el Presupuesto anual; la demanda de Aguas del Aconquija en el Ciadi; el funcionamiento de los entes reguladores; las contrataciones del Estado sin licitaciones; la renegociación del contrato con EDET; la reforma constitucional; el manejo de los planes sociales y otros más, se mantienen cuidadosamente fuera del alcance del conocimiento ciudadano para que no molesten con su opinión. Para cumplir, cuanto más, se los menciona en la prensa con generalidades o con datos parciales que no sirven para tener una visión de conjunto que permita evaluar sus resultados o su legitimidad. A veces el problema explota; entonces, todos se rasgan las vestiduras, buscando algún "perejil" que cargue con la culpa, pero ninguno reconoce que no habló a tiempo y claramente. Esto sucede porque Tucumán no tiene una adecuada ley que proteja el derecho del ciudadano al acceso de la información de los actos del gobierno. Hace dos años que duermen varios proyectos en los cajones de la Legislatura, y es probable que cuando salgan a la luz sean normativas manipuladas por aquellos que no quieren la luz sino la oscuridad para mover sus intereses. Triste destino el del desinformado y sometido pueblo tucumano.
Raúl S. J. Giménez Lascano
Los Ceibos 1.789
Yerba Buena-Tucumán

GOLPES MILITARES
Las dictaduras militares impidieron consolidar la democracia. Siempre tuvieron justificativos. En 1930, porque "había un vacío de poder", iniciando la década infame. En 1955, para "acabar con la tiranía peronista", con proscripciones y fusilamientos. En 1966, para "recuperar el ser nacional", produciendo la "Noche de los Bastones Largos". En 1976, para "combatir la subversión", con secuestros, torturas y desapariciones. Siempre lo hicieron "por el bien de la Patria" y terminaron destruyendo la República. La perspectiva histórica nos permite comprender ahora que el drama argentino empezó con los fundamentalistas que el 6 de setiembre de 1930 iniciaron la decadencia argentina, y nos compromete a defender y a mejorar esta incipiente y todavía defectuosa democracia de los bolsones y de los caciquejos.
Ramón Eudal
Pasaje García 1.257
S. M. de Tucumán

¡CUANTA VERDAD!
Leí en LA GACETA del 25/9 las declaraciones del arzobispo Luis Villalba en cuanto a la entrega en tiempos electorales de bolsones, por parte de los partidos políticos. ¡Cuánta razón tiene este señor! La verdad es que no es nada nuevo. Todos lo sabemos, menos la gente pobre y desesperada que tiene que aceptar ser humillada y pisoteada por los políticos corruptos que tenemos en el país, en especial de los gobiernos de turno, que tienen todo el "aparato" de su lado, o sea recursos económicos, gente trabajando para ellos a cambio de planes trabajar y demás aberraciones de nuestro tiempo. Le aconsejaría al arzobispo que ni siquiera se junte con ningún político, que no pida nada ni que les recrimine nada, ya que lo mejor que se merecen es ser ignorados, en especial al momento del voto, que es cuando más lo necesitan. Aclaro que soy ateo. Pero estoy del lado de estas declaraciones razonables que merecen tener eco en toda la sociedad para que, entre todos, podamos desenmascarar a la clase política actual.
Carlos Lionti
carlolionti@yahoo.com.ar

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