Falta diálogo

Es necesaria una agenda entre privados y el Estado.

26 Septiembre 2005
Por Fernando García Soto

La presentación de la Expo Tucumán 2005, que acaba de finalizar con una impactante afluencia de público y con un número récord de stands, dejó en claro al menos dos cosas: 1) que en la provincia hay un estallido de emprendedores que se desesperan por mostrar sus productos y crecer; 2) que estos no están errados, puesto que la gran cantidad de visitantes que concurrió este año a la muestra refleja que se vive un período de expansión económica y de consumo que amenaza con batir todas las marcas. Pero en la Expo también hubo lugar y tiempo para las críticas, en especial durante el acto oficial de apertura de la muestra, oportunidad en que la máxima autoridad de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT) -entidad organizadora- formuló un duro discurso contra la política tributaria nacional y provincial.
Lamentablemente para la dirigencia ruralista, en esta edición de la Expo con número redondo -40- no hubo funcionarios nacionales que participaran del acto central de inauguración. Y para colmo, ni siquiera el gobernador José Alperovich respondió a la invitación de los hombres de campo. Al parecer, a menos de un mes de las elecciones parlamentarias nacionales de octubre, lo último que quieren escuchar los gobernantes son reclamos, y menos si son reiterativos, como los del sector agropecuario.
En un discurso frontal y sin sutilezas, el presidente de la SRT, Víctor Pereyra, volvió a cargar contra lo que en el campo consideran la mayor injusticia del Estado en los últimos años: las retenciones a las exportaciones, la tasa que se les cobra a quienes venden sus producciones al exterior con el beneficio de un dólar alto. Con dureza, Pereyra denunció que el campo financia el superávit primario usado mayoritariamente para el programa social del Gobierno y para otros fines desconocidos por los ruralistas. También hubo unos párrafos para el Gobierno tucumano, por el cobro de impuestos distorsivos que obstaculizan el buen desarrollo de ciertas actividades agropecuarias, y por la falta de obras de infraestructura necesarias para el campo.
El principal argumento que esgrimen los ruralistas es el fuerte incremento en los costos que las distintas producciones vienen soportando desde la devaluación de inicios de 2002 a la fecha. Consideran que el Estado debería aplicar en forma gradual una rebaja de gravámenes, a fin de evitar que las actividades ingresen en crisis similares a la los tiempos de la paridad uno a uno entre el peso y el dólar. Más aún, hay sectores en los que existe el convencimiento de que ya se perdieron todos los beneficios alcanzados con la salida de la convertibilidad. Con un proceso inflacionario en marcha y con ajustes que el Estado deberá encarar tarde o temprano -como la actualización de las tarifas de los servicios públicos- la necesidad de un mejor diálogo entre los Estados y los privados surge como de imperiosa necesidad. Los empresarios desean con fervor que concluya la etapa electoral para poder definir una agenda de temas a debatir con los responsables de las decisiones oficiales.

Empuje
Más allá de los sinsabores que dejó la ausencia de autoridades en el acto central, en el que sí estuvo presente el ministro de Desarrollo Productivo, José Manuel Paz, la Expo Tucumán 2005 resultó un éxito para la Rural. El empresariado tucumano volvió a dar muestras de empuje y de actitud emprendedora, y dejó en claro que la apuesta es para un presente mejor, pero más que nada para el futuro.
Ahora debería comenzar una nueva etapa en la relación entre los sectores que producen la riqueza de la provincia y las autoridades nacionales y de la provincia, en la búsqueda de un entendimiento que posibilite un equilibrio entre la demanda fiscal y la necesidad de que la actividad privada mantenga niveles razonables de rentabilidad.

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