Reproche por los bolsones

Filosas reflexiones del arzobispo Villalba, a menos de un mes de la elección de diputados nacionales.

25 Septiembre 2005
Por Carlos Abrehu

La Iglesia es el poder moral de la sociedad. En las fechas en que se mezclan la historia profana y las devociones religiosas, sus jerarcas enjuician la realidad desde el ángulo ético, por aquella convicción fundacional de que nada de lo humano les es ajeno. Las definiciones eclesiásticas resuenan, por tanto, con intensidad. El arzobispo Luis Villalba se caracterizó por la crudeza de su lenguaje. Ante los presidentes Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, en sendas homilías del 9 de julio, pintó sin eufemismos y con tono pastoral los claroscuros de la situación tucumana y de la República. No obstante, mantuvo un comportamiento prudente y eludió las tentaciones mediáticas. Ni la asunción de la administración temporaria del obispado de Santiago del Estero, tras la renuncia de Juan Carlos Maccarone, lo apartó de esa línea de conducta. Tampoco se embarcó en acciones que pudieran desteñirla.
La cautela prevaleció frente a una comunidad crispada por las tensiones sociopolíticas. El problema electoral adicionó otro ingrediente a ese cuadro. Y, cuando el gobernador José Alperovich lo visitó en la sede del arzobispado, el alto dignatario evitó ser fotografiado. El impacto que podía generar la escena en los ambientes políticos fue neutralizado de un plumazo. Sin embargo, Villalba, en ejercicio de su misión, no dejó de pronunciarse, con un estilo seco, desprovisto de retóricas innecesarias, acerca del presente de la comunidad. Así, a 29 días de las elecciones de diputados nacionales y, con motivo de la celebración de la Virgen de la Merced, cuestionó filosamente la explotación política de la pobreza, con la exclusión social como telón de fondo. "Desde hace algunos años la sociedad se ha hecho más despareja y existen en ella grandes y graves desigualdades", describió. "Los pobres no simplemente quedan fuera; ya no son ciudadanos, aunque voten", agregó.
Villalba dijo también: "Causa dolor, indignación y vergüenza que en tiempos electorales se repartan bolsones. Esa práctica denigra a la política". La sentencia del arzobispo es una voz de alarma, que se suma a la cadena de denuncias en contra de la praxis que desarrollan los aparatos estatales para retener votos a toda costa. Pero Alperovich y Fernando Juri no escucharon el reproche eclesial. Se calcula que en Tucumán reciben planes Jefas y Jefas de Hogar cerca de 70.000 personas, con dudosa capacidad de autonomía del voto, por su extrema dependencia de la dirigencia gubernamental. Y la elección interna abierta de candidatos a intendente en Banda del Río constituye un peligroso precedente con vista a las elecciones del 23 de octubre, por la impúdica repartija de alimentos por parte de los políticamente poderosos.

Romance a plazo fijo
El fiscal de cámara Carlos Castellano acabó de convencer a los legisladores, a Alperovich y al vicegobernador Juri de que no había otro camino que redistribuir las bancas. Aunque los jueces del fuero contencioso-administrativo Ebe López Piossek y Enrique Guibert declararon caída la acción de inconstitucionalidad promovida por Alejandro Sangenis (h), del Movimiento Tres Banderas, la argumentación de Castellano era contundente. Un decreto de convocatoria a elecciones de constituyentes que no redistribuyera los escaños conforme ordena la Carta Magna podría ser tumbado en el futuro por inconstitucional. Es más que un juego de palabras: resulta ser un vaticinio con plazo fijo y final anticipado. El aconsejamiento de Castellano operó del mismo modo que el de su par Elena Sangenis de Terraf, que había fulminado antes la ley de reforma total de la Constitución, ante un planteo del entonces legislador peronista disidente Julio Díaz Lozano.
La suerte del proyecto reeleccionista está en juego. Alperovich volvió a presionar abiertamente a la Corte Suprema de Justicia para que indique cuál es la receta para elaborar la ley electoral adecuada a la Carta Magna, función que desde luego, es extraña a la esencia del Poder Judicial. Los jueces cimeros no son legisladores sino controladores de la constitucionalidad de las leyes. Juri, con todo, se diferenció diplomáticamente de Alperovich, al manifestar que la Corte habla por sus fallos. La ansiedad también embargó al vicegobernador, que apresuró una salida para sacar del pantano al llamado a elecciones de convencionales reformadores.
El taficeño Alejandro Martínez escribió el proyecto de ley que cubre la omisión legislativa y que actualiza el reparto de bancas según este esquema: 16 por la capital, 9 por el este y 15 por el oeste. Sólo se necesitan 21 votos para aprobar la norma y se anticipa un amplio acuerdo interpartidario en favor de aquella. La coincidencia de Alperovich y Juri por la puesta en vigencia de una ley que habilite los comicios de constituyentes se explica la circunstancia de que ambos pretenden que se voltee el impedimento a la reelección. En derredor de Juri se oyen voces que advierten sobre el avance de Alperovich tras el 23 de octubre. Consideran esos dirigentes que, si el gobernador obtiene un triunfo contundente esa jornada, no respetará ningún compromiso preelectoral y arrinconará al presidente de la Legislatura. Los legisladores preferirían en ese supuesto pactar directamente con Alperovich. Ven, así, que el romance político de este con Juri tiene un término fijo. Claro que el gobernador se da tiempo, además, para dialogar con tres magistrados federales de distinto rango. Un impenetrable silencio rodeó las conversaciones celebradas en Yerba Buena. A la política siempre le atrae lo que pasa en los estrados judiciales.

La oposición en la calle
El jueves, en la calle se mostró la primera manifestación cegetista de oposición al gobierno alperovichista. La confluencia de peronistas de vieja data con sindicalistas de otras militancias no cayó nada bien en Casa de Gobierno. Alperovich salió a criticarla porque entendió que puede ser el germen de un foco opositor para después de los comicios del 23 de octubre. Más que de estos, se tejen planes y se urden estrategias que no pueden tener otro punto de partida que lo que suceda ese día. Los disidentes del peronismo cavilan si les convendrá pelear adentro del partido o si buscan su lugar por afuera de este. La elección primaria abierta de convencionales constituyentes precipitará la opción por uno u otro atajo. Ahora bien, quien pretenda disputar la gobernación en 2007encontrará en ella una plataforma de lanzamiento.
El letargo que se había apropiado del radicalismo parece que está por desaparecer. Metamorfoseado con otros partidos en el Frente Cívico, ensayará proyectar al concejal Federico Romano Norri a niveles más elevados de consideración pública con el apoyo del ex presidente Raúl Alfonsín y del gobernador santiagueño Gerardo Zamora. En rigor, Romano Norri aspira a captar franjas del mercado electoral no peronista. Miguel Brito (FR), Pablo Walter (Recrear) y Gumersindo Parajón (Pueblo Unido) también compiten por esos votos.

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