Un ajedrez que desconcierta

Se cree que Lavagna competirá con Kirchner en 2007. Las negociaciones con el FMI estarán suspendidas hasta el 23 de octubre.

25 Septiembre 2005
Por Hugo E. Grimaldi

BUENOS AIRES.- Sus seguidores afirman que Eduardo Duhalde es un gran jugador de ajedrez y que se pasa las horas frente a los trebejos imaginando lo que vendrá, varias jugadas más adelante. Al mejor estilo del octeto de maestros que llegará a San Luis esta semana para el Campeonato Mundial, alrededor de las elecciones se está jugando una partida permanente, al menos hasta el 23 de octubre, aunque con menos cantidad de jugadores brillantes.
Con la irrupción de Néstor Kirchner en el tablero de la política, al caudillo de Lomas de Zamora le apareció un competidor de fuste en el milenario arte de mover para condicionar, de jugar una pieza por un flanco para enmascarar la profundidad del ataque por el otro y de llevar a los rivales a callejones de difícil salida.
Así al menos lo pueden atestiguar sus contendores políticos, Duhalde incluido, los empresarios menos dóciles y hasta el Fondo Monetario Internacional, todos ellos más que desconcertados por estas horas. Sin embargo, hay un elemento de la táctica de Kirchner que no está en los libros de la concentración que requiere un juego tan profundo y que puede ser finalmente su perdición: los verdaderos estrategas juegan callados y, en tiempos de elecciones, no parece que esta sea una virtud que desee ejercitar el Presidente.
Pese a esta aparente debilidad, el Gobierno no sólo lidera las encuestas en el distrito que más le interesa, sino que desorienta a toda la oposición entrando y saliendo y adoptando posturas que, a veces, lo colocan a la derecha de los más ortodoxos y otras a la izquierda de los más progresistas. Los críticos dicen que se trata de un doble discurso que el día de mañana le podría ser facturado en contra.
En materia política, hay varios ejemplos que verifican la cuestión, sin contar con las jugadas que desde la tribuna le han hecho al duhaldismo entre el Presidente y su esposa, atacándolo primero y "ninguneándolo" después, para no darle más aire opositor.
Por el lado de Duhalde, sus íntimos señalan que "un buen jugador, antes de hacer una defensa estúpida de la situación, declina el rey, pero lo concreto es que Negro sigue jugando". El ex presidente distrae con los peones o con algún alfil, pero está claro que quiere ver cómo queda la relación de fuerzas después de las elecciones para hacer su siguiente movida, con las piezas más pesadas que aún no ha perdido. Por el lado de los ex radicales Ricardo López Murphy y Elisa Carrió es donde se observan los desconciertos más notorios. El líder de Recrear dice que el kirchnerismo hace "políticas reaccionarias", como continuador del esquema económico de Duhalde, vía Roberto Lavagna, tras la devaluación y la pesificación que dejó muchos más pobres a los pobres que en el año 1998. En coincidencia con el ahora ex candidato Domingo Cavallo, ambos creen que el ministro de Economía competirá con el kirchnerismo en 2007, con el padrinazgo conjunto de Duhalde y Raúl Alfonsín. Pero en materia de contienda electoral, López Murphy no sintoniza todavía cómo hizo Kirchner para quitarle la bandera del superávit fiscal y se empeña de modo cada vez más fogoso en apelaciones llenas de moral y tecnicismos; aunque con ese discurso por ahora no estaría recogiendo los votos para ser ungido senador bonaerense, en un distrito que sintoniza otra cuerda después de tantos años de administraciones peronistas.
Es más, los colaboradores del ex radical sospechan que en los lugares donde probablemente debería ganar, favor de la condición socioeconómica de sus habitantes, en las localidades menos pobres del Norte del Conurbano bonaerense, por ejemplo, hoy triunfaría Cristina de Kirchner. Allí, donde viven muchos ganadores de este modelo de dólar alto, exportaciones y sustitución de importaciones, el discurso de López Murphy probablemente suene poco pragmático.
Con la misma vara de la moral como estandarte, Carrió parece tener la preferencia del electorado en la Capital, pero pese a ello también está sumida en la perplejidad. "Lilita" no alcanza a comprender cómo hace Kirchner para decir que el Fondo Monetario es la peor de las lacras, mientras le paga puntillosamente y, lo que es peor, que el electorado no se dé cuenta. Acaba de compararlo con Carlos Menem, en su alineamiento con los EEUU, país contra el cual jamás el Presidente ha tenido un concepto desdoroso.
Si se habla del FMI, efectivamente las coincidencias de fondo son más que las desavenencias de forma; pero esto último es lo que se presenta como épico. Las dos partes dicen querer que la Argentina esté preparada para crecer de modo sustentable, a favor de un incremento de la inversión. La dupla Kirchner-Lavagna pide que se respete la política del país y el Fondo quiere aplicar sus reglas, aunque está transitando por un profundo proceso de autocrítica, donde el caso argentino es más que relevante. Las dos partes quieren que se mantenga abierto el canal de pagos de la Argentina hacia el FMI; una, para desendeudarse y otra, para bajar su exposición.
No obstante, el viernes, en Neuquén, el Presidente vociferó desde la tribuna que Rodrigo de Rato pretendió enseñarle economía, tras aquella charla de pasillo en Nueva York que la delegación argentina convirtió en quijotesca y cuyas interpretaciones ofendieron mucho al español.
El retruque presidencial siguió a una serie de reclamos de manual más bien livianitos que dio a conocer el FMI durante la semana, en la previa de Reunión Anual en Washington, donde está Lavagna con la misión de no hacer olas con sus reuniones, porque ya se sabe que oficialmente las negociaciones estarán estancadas hasta después del 23 de octubre.
En ese listado estaban prolijamente anotados el habitual pedido de prudencia fiscal y de mayor control a las provincias, la preocupación por la inflación con sugerencia de receta ortodoxa de tasas altas, la pretensión de avance en reformas estructurales y la normalización de la deuda soberana en default.
Sobre este último específico, DyN pudo saber durante la semana, de boca de una fuente del Gobierno, que en la Secretaría de Finanzas de Economía se están preparando variantes para hacerles una propuesta a los tenedores de más de U$S 20.000 millones que no fueron al canje, hoy casi todos en manos de los llamados "fondos buitre", apenas pasen las elecciones. "Algo se va a hacer y es probable que sea con un sistema de porcentajes declinantes, para estimular la operación. Que hayan sido contabilizados como pasivos contingentes y que no hayan quedado en el limbo como se había prometido, es toda una señal", señaló el informante. La misma fuente agregó que al menos este año "no estaremos entre las preocupaciones del G-7", al adelantar que el documento habitual de los grandes países no haría ninguna mención sobre la Argentina. Al menos en los papeles, la cuestión de las empresas con problemas no parece ser demasiado importante para los grandes países, se interpreta en el Gobierno, pese a que el Fondo pidió puntualmente en ese listado el aumento de las tarifas y otro marco regulatorio para los servicios públicos.
No obstante, el caso del retiro de la concesión de Aguas Argentinas de cuatro experimentadas empresas en materia de tratamiento sanitario (Suez, Agbar, Vivendi y Anglian Water) es muy duro como carta de presentación en la búsqueda de nuevos inversores, más allá de los gobiernos.
En esta porfía también se hizo ver la impronta presidencial, tras muchos meses de idas y vueltas. Fue el propio Kirchner quien, cuando se firmó el Acta Acuerdo con Aguas Argentinas a fines de 2003, dijo que ese era el modelo de gestión complementaria entre el Estado y los privados que quería para su gobierno. Al final, cuando comprobó que los empresarios locales son más dóciles que los extranjeros, él mismo les bajó el pulgar a los franceses.
Las "iniciativas privadas" que se presentaron durante la semana, y alguna otra que hay en carpeta sobre ampliación de rutas nacionales, que saldrán a la luz muy pronto, tuvieron por objeto mostrar que no todo está perdido en materia de inversión y que la burguesía nacional, tan cara a los afectos presidenciales, funciona.
Fueron los mismos empresarios que se sentaron el viernes en Parque Norte a escuchar a la primera dama, necesarios más que nunca para solidificar el flanco económico, otra de las vertientes del variadísmo ajedrez presidencial. (DyN)

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