Algunos tenemos el privilegio (raro) de pertenecer a la última generación de hombres de la historia que aprendió a escribir a máquina.
Hace menos de 20 años manejar este oficio significaba estar un escalón más arriba del resto. Era como hablar inglés. Y una persona que dominaba ambos conocimientos, es decir escribir a máquina y hablar inglés, era considerada con una capacitación alta. Con sólo eso hoy no conseguiría trabajo.
A esta generación, cuando no terminaba de aprender a escribir "con todos los dedos", le enchufaron luego las computadoras. Hacia fines de los 80 surgieron intensos debates entre escritores, intelectuales, oficinistas y demás usuarios del teclado, acerca de las ventajas y las desventajas que tenían los ordenadores sobre las máquinas de escribir y viceversa. La pelea, en general de alto nivel, estaba dada entre los progresistas -que en verdad suelen ser más tradicionalistas-, quienes defendían la mecánica, y los conservadores, más amigos de la tecnología, que impulsaban la aceptación de la informática.
Uno de los que terminaron por echarle tierra a esta discusión fue el escritor Osvaldo Soriano, quizás porque él mismo rompía el molde: era un progresista enamorado de las computadoras. En una memorable crónica publicada en un diario a principios de los 90, el creador de "Una sombra ya pronto serás" opinó que las computadoras eran más tibias cuando se las acariciaba, más justas, porque le permitían equivocarse, y también mejores vecinas, porque se podía escribir de madrugada sin despertar a todo el conventillo. Además, y tal vez lo más importante, es que el comando central de los ordenadores era también un teclado, que aunque contaba con 10.000 funciones nuevas, resultaba más amigable para la última generación de mecanografistas de la humanidad.
Hoy, a setiembre de 2005, todo esto es historia antigua. Los escritores hace rato que han dejado de ser el centro del debate y hoy representan un minúsculo grupo dentro de los usuarios de la informática. En muy poco tiempo las computadoras no sólo han demostrado ser muy superiores a las máquinas de escribir, sino también a otros equipos mucho más sofisticados. En algunas funciones, hasta probaron ser superiores al propio ser humano. Controlan aviones, naves espaciales, industrias, gobiernos, administraciones, comunicaciones...
Asociada a internet, la informática está empezando desde hace unos años a reclamar el reinado del planeta. Y tiene con qué. Hoy se sabe que una huelga general de microchips paralizaría en cinco minutos todo el mundo moderno.
Estamos ante una carrera que es muy rápida, pero a la vez recién comienza, de modo que el final es tan incierto como el de la propia humanidad.
Recordemos que apenas en 1991 se inició con la carga de material en el formato HTML (uno de los lenguajes que utiliza internet).
En 1996 los diarios "La Nación" y "Los Andes", de Mendoza, salieron a la web. En 1997 apareció LA GACETA On Line y también los buscadores. (Hoy ya el 44% de la gente se informa por internet). En 1998 surgieron los sitios especializados y en el 99, los diarios con últimas noticias. En 2001 se produjo el derrumbe de las empresas punto com y a fines de ese se acomodó la realidad del mercado virtual.
Hoy ya suman 8 millones los argentinos conectados a internet ¡que pagan un abono mensual! y se estima que este año se venderán más de un millón de computadoras en el país. Un tucumano promedio navega 17 horas por semana y el 60% se conecta más de tres veces por día. En este momento, hay más gente frente a una computadora visitando páginas web que mirando televisión y las facturaciones en la red por publicidad superan los $ 1.400 millones.
A diferencia de lo que ocurría hace 20 años, ahora tener el conocimiento no significa estar un escalón más abajo o más arriba en la sociedad. Hoy, directamente, es estar o no estar.
Por Federico Türpe







