BUENOS AIRES.- La Argentina tiene una economía con una tasa de inflación deliberada que es la más elevada de los países en desarrollo. El hecho de que ello sea una condición de la política oficial no termina de entenderse en el Fondo Monetario, coincidente a pleno con las observaciones que el Banco Mundial hizo días atrás. Esa contradicción entre las partes determina el suspenso con que partieron a la asamblea anual de ambos organismos el ministro Lavagna y sus colaboradores. Un clima tan singular que permitió especular con el disparate de que el país abandonaría el FMI y que esa es la intención a largo plazo de Kirchner. Disparate en la medida que el mandato presidencial, inclusive con eventual reelección, no duraría tanto como para pretender renegociar la deuda pendiente con el Fondo. En realidad, el nivel de inflación que Lavagna justificó en su informe al Congreso al presentar el Presupuesto 2006, no es querible por el Palacio de Hacienda, sino inevitable para mantener un proceso de recuperación de la crisis que obliga a la sobrevaluación del dólar, al superávit fiscal mediante elevada presión tributaria y al atesoramiento de reservas para hacer frente a los compromisos de la deuda renegociada. El titular del FMI, Rodrigo de Rato, dice que deben elevarse las tasas, algo que aquí se descarta de manera absoluta. La renegociación de la deuda pendiente con el Fondo no será por el total, sino año por año, y así ha sido previsto en el proyecto presupuestario. De la forma en que ello se resuelva dependerán también las relaciones con el BM.
Mientras esa situación no se defina, la Argentina deberá pagar en dos años a los organismos U$S 18.500 millones, un volumen que permite observar las razones de la política económica que apela a la inflación y que no se comparte en el FMI y el BM. Lavagna también deberá eludir el compromiso de definir algún modelo de atención de los acreedores que no aceptaron la reestructuración de la deuda. Ese tema, más el de la renegociación y el de las tarifas públicas, son los que suelen plantear periódicamente los gobiernos con intereses comprometidos, y podrían replantearlo en la presente asamblea. (De nuestra Sucursal)
24 Septiembre 2005 Seguir en 
Por Angel Anaya







