A menudo nos quejamos de las cosas que no se hacen bien en este Tucumán querido, pero es nuestro deber también destacar los hechos positivos. El sábado 17/9 asistí a la presentación de la obra "El Conventillo de la Paloma", en el teatro Alberdi. Debo confesar que al concluir la función, mientras aplaudía de pie, sentí un legítimo orgullo, como tucumano, por tan magnífica representación. No soy experto en cuestiones teatrales ni culturales, pero tengo algunos años de asistir a obras teatrales presentadas aquí o en otras plazas del país. Lo digo como comprovinciano que reconoce el esfuerzo y la capacidad de nuestros elencos, que, a fuerza de sacrificio y muy buena voluntad, nos permiten gozar en nuestro terruño de excelentes puestas en escena, que nada tienen que envidiar a las de grupos de las grandes urbes. Mis felicitaciones al director y a todos los actores que protagonizaron la puesta. Exhorto a todos los tucumanos a que asistan y apoyen a estos esforzados intérpretes, porque son dignos de que se los estimule y se los aliente.
Roberto Hurtado
Córdoba 714
S.M. de Tucumán
SIN ATENCION
Mi padre es jubilado del Correo Argentino y hace más de 40 años que le hacen los descuentos para una obra social. Mi madre se enfermó en marzo y a partir de entonces empezamos un largo peregrinar. Para autorizar cada estudio teníamos que esperar alrededor de 40 días, a pesar de que eran de carácter urgente, pues le diagnosticaron una obstrucción del 70% en la arteria principal del corazón y de un 50% en otra. Los médicos decidieron que había que hacerle un bypass. La otra opción era una angioplastia, pero por la ubicación de la lesión era muy arriesgada. El 7/8 iban a realizar la cirugía, pero como la prestadora no estaba de acuerdo la suspendieron sin avisar ni dar explicaciones, a pesar que de que el pedido de autorización estaba hecho hacía más de 30 días. Ospec, la obra social, contrata a Visitar y a Ricardo Mora como prestadoras del servicio médico. Ninguno de los tres se comunicó con mi familia. El cirujano puso fecha nuevamente; ellos lo saben, pero todavía no está librada la autorización. Lo que sí dijeron es que si pasa algo grave no nos preocupemos, que la van a atender. Lo que tiene ya es grave. ¿Qué tiene que suceder para que esta gente cumpla con lo que corresponde? ¿Que se muera?
Ana María Saurral
Emilio Castelar 1.535
S.M. de Tucumán
BIBLIOTECAS
En reiteradas oportunidades LA GACETA reflejó en notas periodísticas la acuciante situación económica de la biblioteca Alberdi, y de otras que funcionan en la provincia. Por lo visto, ningún funcionario pareció entender el clamor de esta institución centenaria que es reconocida en todo el país. ¡Claro! ¡Sucede que la cultura y la educación no dejan ningún rédito político inmediato! Sólo son palabras que se utilizan demagógicamente; no les interesa que el pueblo adquiera libertad a través del conocimiento. Sin embargo, en LA GACETA del 17/9, en el Suplemento Deportivo, el gobernador aparece entregando subsidios a clubes de fútbol. ¡Por favor, basta de verso! Alperovich: utilice los fondos en más educación y cultura para el pueblo.
Diego Cruz
diegocruz_4@hotmail.com
SIN ALUMBRADO
Le pido al intendente que intervenga respecto de la falta de alumbrado público que estamos sufriendo, desde el 10/9, en las calles Santa Fe del 2700 al 2800; Azcuénaga, desde avenida Belgrano hasta Mendoza; y pasaje Ovidio Lagos al 700, en Villa Luján. Fui a las oficinas de OPM, Sección Alumbrado Público, donde las secretarias me atendieron mal. Luego, fui atendido por el subjefe de esa sección, pero tampoco él se interesó en el tema, razón por la cual en las calles citadas no hay luz. Como último recurso le pido al jefe comunal que solucione este problema en el menor tiempo posible.
Amadeo V. Soler
Santa Fe 2.785
S.M. de Tucumán
UNT
No me explico cómo, habiendo tantos empleados -secretarios, secretarios adjuntos, delegados, consejeros, etcétera-, un alumno que después de seis años de sacrificio se recibe en la Facultad de Derecho de la UNT debe esperar un año o más para hacerse con su diploma. ¿A qué se debe? ¿A la desidia? ¿A la negligencia? ¿A la burocracia? ¿Cómo es posible que ante los adelantos vertiginosos del siglo XXI, una casa de altos estudios no esté acorde con ellos? Espero que después de lograr lo que solicitan -paro mediante-, la burocracia administrativa no siga siendo una constante como lo es hasta ahora.
María Eugenia Ezquer de Muro
Las Piedras 346 (1º "D")
San Miguel de Tucumán
AVENIDA COLON
Los vecinos de la avenida Colón al 1300, que durante toda una vida hemos debido respirar el polvo en sus- pensión que a diario deja el tránsito por esta calle, vemos con preocupación que las obras de pavimentación se han paralizado, y que se han retirado las máquinas y elementos de trabajo, faltando sólo 100 metros para su conexión con el pavimento existente. Rogamos a las autoridades correspondientes que continúen la obra por la arteria Este, como se venía haciendo, para que no se frustre este viejo anhelo.
Sara Olivera de Quinteros
Avenida Colón 1.380
S.M. de Tucumán
MAESTRA AGREDIDA
Con profundo malestar, leí la nota que se publicó en LA GACETA sobre una madre que agredió a la maestra de su hijo. Esto me confirma que, día a día, al docente se le va minando la autoridad y gana la violencia. Mis hijos me comentan los términos en que se refieren hoy en día los alumnos a los maestros y cómo estos están cada vez más atados de manos. El gran problema de este tipo de actitud, a mi modo de ver, es que genera el siguiente mensaje: "hago lo que quiero, total me cambian de lugar y listo"; "la maestra es la mala"; "mi mamá me defiende". Mi abuelo me contaba que los maestros de antaño eran más rígidos que los de ahora y que lo que decían era respetado por los padres; no se le quitaba autoridad al maestro delante del niño. Y no creo que estuvieran errados, ya que las generaciones anteriores por lo menos eran más respetuosas y trabajadoras. La función del maestro es educar, pero si le quitamos autoridad no va a poder realizar su trabajo. Espero que Imelda García -la maestra agredida- no pierda las ganas de seguir educando.
Guillermo Ernesto Laquaire
guillermolaquaire@gmail.com







