21 Septiembre 2005 Seguir en 
Cuando el agente municipal, o la luz del semáforo detienen el tránsito de vehículos en una esquina, los peatones consideran que es el momento de atravesar con seguridad la calzada, y proceden a hacerlo. Es entonces cuando deben esquivar, como puedan, a los ciclistas que prosiguen su marcha -a veces a gran velocidad- , como si la señal no rigiera para ellos.
No puede admitirse, por cierto, tal conducta, que ya se ha convertido en un arraigado hábito, y cuyos riesgos para el conductor y los terceros resultaría ocioso ponderar. Pero es evidente que este infractor se comporta así con absoluta impunidad ya que, a diferencia de lo que ocurre con los automotores, las bicicletas no llevan una chapa patente que permita confeccionar el acta de infracción.
Nos parece que la autoridad municipal debe buscar la manera de que termine definitivamente tan perniciosa costumbre. Ella opera frontalmente, como decimos arriba, en contra de la seguridad del tránsito dentro de nuestra ciudad.
Es inadmisible que los ciclistas no se sometan a las normas que rigen la circulación de vehículos, en un centro urbano con las características del que habitamos.
No puede admitirse, por cierto, tal conducta, que ya se ha convertido en un arraigado hábito, y cuyos riesgos para el conductor y los terceros resultaría ocioso ponderar. Pero es evidente que este infractor se comporta así con absoluta impunidad ya que, a diferencia de lo que ocurre con los automotores, las bicicletas no llevan una chapa patente que permita confeccionar el acta de infracción.
Nos parece que la autoridad municipal debe buscar la manera de que termine definitivamente tan perniciosa costumbre. Ella opera frontalmente, como decimos arriba, en contra de la seguridad del tránsito dentro de nuestra ciudad.
Es inadmisible que los ciclistas no se sometan a las normas que rigen la circulación de vehículos, en un centro urbano con las características del que habitamos.







