El Correo como monumento

Debemos congratularnos de que se haya adoptado tal medida, ya que era un inmueble que estaban expuestos a eventuales decisiones de demolición.

20 Septiembre 2005
En 1987 apareció el cuarto tomo, referido a Tucumán, a Catamarca y a Santiago del Estero, de "El patrimonio arquitectónico de los argentinos", obra editada por la Sociedad Central de Arquitectos y el Instituto Argentino de Investigaciones en Historia de la Arquitectura y el Urbanismo. El volumen analizaba -con textos, plantas y fotografías- 54 ejemplos de edificios o conjuntos de valor patrimonial en el territorio de Tucumán. Entre ellos, incluía la sede central del Correo, de la esquina 25 de Mayo y Córdoba de nuestra capital.
Expresaba que la referida construcción "es en la ciudad nodo y mojón al mismo tiempo, constituyendo una fuerte referencia para las actividades urbanas y poniendo una nota de simpática reminiscencia en una ciudad donde la especulación ha permitido la destrucción de verdaderas obras de arquitectura con valor patrimonial". Y afirmaba: "es necesario que la legislación proteja a este edificio, puesto que su ausencia alteraría las características sociales que genera en su entorno".
Casi dos décadas después de dicha expresión de anhelos, la protección se ha concretado. Como informamos, la ley nacional 26.054 acaba de declarar "monumento histórico nacional" a ese inmueble.
Debemos congratularnos de que se haya adoptado tal medida, dada la protección definitiva que implica, en primer lugar. Esto, porque el Correo era uno de los tantos inmuebles que estaban expuestos a eventuales decisiones de demolición, dada la magnitud de su terreno y la significación económica que el mismo tiene, en un punto tan céntrico.
El Congreso ha obrado adecuadamente, al tomar en cuenta el valor patrimonial del edificio, al cual la comunidad ha otorgado el carácter de verdadero símbolo de San Miguel de Tucumán. La declaración de monumento lo pone, así, a salvo tanto de su pérdida, como de intervenciones caprichosas que pudieran desnaturalizar su arquitectura.
La ley -sancionada el 17 de agosto último y promulgada de hecho el 14 de setiembre- establece, además, que el Ejecutivo nacional, "a través del organismo correspondiente, adoptará las medidas necesarias a fin de garantizar la preservación del referido edificio". Ese "organismo correspondiente" es la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos, que funciona en el país desde el año 1938.
Con la promulgación de la ley, está cubierto el aspecto formal de la cuestión. El edificio, desde ahora, está a cargo de la Nación. No puede practicarse ninguna intervención en él sin expresa autorización de la Comisión citada, y es la Nación quien debe proveer los fondos para que el inmueble se mantenga en las adecuadas condiciones.

Este último tema es de enunciación sencilla pero, lamentablemente, resulta en extremo laborioso llevarlo a la práctica. Es sabido el pésimo estado de muchos monumentos nacionales a lo largo y a lo ancho del territorio nacional -incluidos, por supuesto, varios de Tucumán- a causa de que generalmente escasean los fondos necesarios para las reparaciones, sobre todo si estas tienen cierta envergadura. Hemos dedicado notas y editoriales a tal cuestión.En el caso del Correo -al menos por lo que puede apreciar el observador común- se trata de un edificio en condiciones bastante buenas, a pesar de que han transcurrido ya seis décadas y media desde que se lo inauguró, y que está sometido a un uso intensivo. Lo adecuado sería, entonces, tomar las medidas para que ese estado razonablemente bueno no decline y se generalice en todo el local, de aquí en adelante.

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