Acusaciones

Disputa por la contaminación de la cuenca Salí-Dulce .

19 Septiembre 2005
Por Fernando García Soto

El debate por la contaminación de las aguas del río Salí-Dulce volvió a tomar fuerza en la última semana, principalmente en Santiago del Estero y en Córdoba, provincias que resultan perjudicadas por los efluentes que transporta este curso de agua. Todos los dardos apuntan, como ocurre desde hace años, contra las industrias tucumanas que arrojan desechos al río Salí. Tanto es así que el gobernador santiagueño, Gerardo Zamora, anunció la decisión de impulsar una serie medidas judiciales y ejecutivas con el gobierno de Tucumán para frenar la contaminación y la colmatación del lago de Río Hondo. "Se llegó a un punto límite", advirtió Zamora, en un artículo publicado el viernes por el diario "El Liberal". En Tucumán, los funcionarios están convencidos de que la solución la contaminación está encaminada.
El martes de la semana pasada, funcionarios tucumanos participaron de una reunión en la provincia vecina, para cotejar información sobre los derrames industriales y cloacales que se producen en Tucumán, que afectan al dique Frontal de Río Hondo y a los cauces que riegan los suelos santiagueños. Posteriormente, funcionarios de Córdoba expresaron su preocupación ante la posibilidad de que la contaminación de la cuenca Salí-Dulce finalmente llegue a esa provincia. Ocurre que la laguna de Mar Chiquita, ubicada al nordeste de la provincia de Córdoba, recibe agua del río Dulce, previo paso por los bañados que se encuentran en los departamentos Quebrachos y Rivadavia, en Santiago del Estero.
Los funcionarios de nuestra provincia se defienden, pero también objetan el impacto que el Frontal provoca en Tucumán, ya que dicen que este dique -que se encuentra colmatado por sedimentos que nada tendrían que ver con la contaminación- provoca salinización de los suelos e inundaciones.
Mientras los vecinos santiagueños exigen soluciones inmediatas a nuestra provincia para no avanzar con planteos judiciales, el Estado tucumano sostiene que se trabaja con firmeza, junto a la actividad privada, para disminuir el impacto ambiental en el Salí. "Estamos en condiciones de anunciar que en el período 2006-2007 ninguna citrícola depositará efluentes en ríos o en canales", pronosticó el subsecretario de Recursos Hídricos y Política Ambiental de la provincia, Alfredo Montalván, quien estuvo presente en la reciente reunión en Santiago del Estero. Según este funcionario, las citrícolas vienen realizando importantes inversiones en obras de tratamiento de desechos, fundamentalmente para ser destinados al riego. En cuanto a los ingenios, asegura que la mayoría de las fábricas llevan a cabo tareas para evitar la contaminación. Algunas plantas azucareras depositan la vinaza en efluentes cloacales y otras utilizan los líquidos para fertilizar y regar los campos, previo tratamiento primario en lagunas especiales. Recalca, no obstante, que la Dirección de Recursos Hídricos y y el Siprosa tramitaron multas diversas a industrias que no cumplen con las normas sobre cuidado del ambiente.
Montalván afirma que las inversiones oficiales para cuidar el ambiente son cuantiosas y que esta es la primera vez que desde las instituciones del Estado se toma con seriedad la normativa sobre daño ecológico. Además, informó que la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación realizó monitoreos que determinaron una baja en el nivel de contaminación del dique el Frontal entre 2002 y 2004. "Todo el tiempo realizamos monitoreos, pero los resultados de los estudios sobre el impacto en 2005 se conocerán cuando concluya la zafra azucarera", anticipó.
Los representantes políticos de Santiago del Estero y de Tucumán saben que el diálogo y el trabajo conjunto entre ambas provincias -y no el cruce de demandas judiciales-, pueden dar los resultados esperados en el cuidado del medio ambiente.

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