Un test para el Poder Ejecutivo

El propio premier francés habría anulado la reunión con Kirchner. Mañana habrá un encuentro clave del directorio de la empresa Suez.

18 Septiembre 2005
Por Hugo E. Grimaldi

BUENOS AIRES.- No hay certeza de que haya sido pronunciada, pero la frase ya es un clásico: "Néstor, esto no es una carta simple; con el agua no se jode". Dicen que tan descarnada advertencia la hizo el sindicalista José Luis Lingeri, mandamás del gremio de Obras Sanitarias, y que el interlocutor fue, antes de su viaje a la ONU, el presidente de la Nación. Realidad o mito, lobby empresario para embarrar la cancha o picardía de protagonismo sindical, lo cierto es que el Gobierno ha tomado debida nota de que no es lo mismo incumplir promesas de reprivatización y operar el Correo Argentino desde el Estado, que exponer alegremente la salud de millones de argentinos en la operación de un monstruo como es Aguas Argentinas.
El mundo mira hacia la Argentina; el caso está por explotar y deberá resolverse durante esta misma semana, a partir de la probable retirada de sus principales accionistas, la francesa Suez y la catalana Aguas de Barcelona (Agbar). Para encarrilar la cuestión se necesita mucho dinero y además mucha experiencia; y esto último es lo que no se encuentra tan fácilmente.
El ejemplo de Aguas de Santa Fe resulta más que válido, ya que allí no se consigue sucesor también para Suez, que dio un portazo. Hoy no parece que haya cola de inversores para continuar con la operación. Dicen que los franceses, y con ellos en este caso también Agbar, ante el fracaso del negocio, el 25 de noviembre entregarán la llave, esté o no esté recibiéndola el nuevo concesionario.
Cuentan en la provincia que, en primera instancia, Suez quería pasarle la posta a Latinaguas, la empresa privada encargada del servicio en Corrientes, en La Rioja y en Salta, perteneciente al grupo correntino Chamás.
Pero que, en apariencia, el "dedazo" de algún funcionario del Gobierno nacional bochó al candidato e indicó que sólo debía negociarse con el Grupo Fides, de Alejandro Ivanisevich, una empresa de capitales patagónicos, aunque sin demasiado capital, ya que dependería de aportes estatales. El propio sindicato local, que responde a Lingeri, fue el que le bajó el pulgar y se volvió a fojas cero.
Por todas estas dificultades, que podrían potenciarse en el caso de Aguas Argentinas, la estrategia del Gobierno tiene dos planos. Uno de ellos es el de las declaraciones públicas, un flanco algo gelatinoso en materia de credibilidad por la inveterada costumbre de los funcionarios de mostrarse siempre en acción, especialmente cuando se trata de negociar con alguna contraparte, y de presentar los resultados de cada batalla como logros épicos de un solo ganador, donde parece que nunca se ha debido conceder nada a cambio.
Por eso, la gira del Presidente a Nueva York también resultó un clásico, ya que en tres fecundos días y sin solución de continuidad sólo hubo buenas noticias, como saldo de los encuentros con los mandatarios de Rusia, de Venezuela y de Bolivia. El papelón de China sigue generándoles sonrisas a muchos escépticos. Pero además, también se dijo que se le mojó la oreja a Rodrigo de Rato en un cruce de pasillo, al tiempo que se deslizó que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero ayudaría con el FMI, un lugar donde España no tiene ninguna incidencia, ni política con muchos de los grandes decisores, ni tampoco ideológica con su director gerente, a la sazón empleado del G-7 y no de su país.
Por último, se hizo saber que se desdeñó un encuentro ya pautado con el primer ministro francés para hablar sobre el caso Aguas y se aseguró que este tema ni siquiera estaba en agenda, aunque por otra parte, fuentes diplomáticas francesas en la Argentina dijeron en paralelo que la reunión fue anulada por el mismo François de Villepain.
El otro plano de acción en este tema, más subterráneo, se dio a través de presiones diplomáticas propias y otras del gobierno español -así parece habérsele pedido a Rodríguez Zapatero- sobre Antoni Brufau, el mandamás de Repsol-YPF, además hombre de la Caixa de Cataluña, quien es dueña de la mitad de Agbar.
Efectivamente, hoy Agbar tiene la llave del caso Aguas Argentinas, aunque Suez es la dueña de la otra mitad catalana. Por allí se está operando para romper el frente francés, muy sólido y unido -incluidos los aspectos diplomáticos- por lo que consideran que ha sido un inaceptable destrato del Gobierno argentino.
El Grupo está saliendo de la operación del agua a nivel internacional para concentrarse en negocios de electricidad, gas y hasta en basura, y en el que el Gobierno galo, con apenas 1,2% del capital, conserva la "acción de oro" para impedir su venta, ya que lo considera un activo estratégico para Francia. De allí su involucramiento.

El directorio
Mañana, en el piso 21 del edificio de Aguas en Buenos Aires, se hará la reunión de directorio donde Suez -dueña de 45% de la concesión- le dirá al resto de los socios que no hay margen para seguir negociando y recomendará la salida de la Compañía de toda la sociedad. Probablemente, también haya una teleconferencia con París para escuchar directamente desde allí la opinión de su número uno, Gerard Mestrallet. Entonces, se abrirá un compás de espera hasta el jueves, cuando se hará, también en Buenos Aires, la asamblea de Accionistas, y allí se deberá votar por mayoría qué camino seguir. Además de Suez (39,93%) y Agbar (25,01%), el resto de los tenedores de las acciones son el Banco de Galicia (8,26%), la Corporación Financiera Internacional (5%), hay 10% bajo la modalidad del Programa de Propiedad Participada, destinado a los empleados, y otra porción en manos de Vivendi (7,55%) y Anglian Water (4,25%), dos empresas extranjeras que conocen el negocio a la perfección.
En esos tres días de impasse, los franceses intentarán conversar con los dirigentes de las cámaras empresarias más influyentes (AEA y UIA, en primer lugar), para explicarles su posición, ya que consideran que han sufrido un amplio deterioro en su imagen. En este punto, es seguro que el costo de imagen también lo sufrirá el país, ante otros inversores extranjeros.En lo político, también habrá tiempo de acercar algunas posiciones, aunque desde lo técnico el Gobierno está persuadido de que los informes del Ente de Control (ETTOS) son lo suficientemente contundentes para no aflojar. DyN pudo acceder a informes internos de Aguas Argentinas, donde se observa que hay diferencias abismales de interpretación en cada uno de los conceptos en disputa, ya sea en aspectos contractuales, de cumplimiento, en inversiones ejecutadas, endeudamiento, evolución tarifaria, rentabilidad, reinversión y dividendos.
Hasta en el pago de las multas hay divergencias: la Compañía asegura haber abonado 64% de las penalidades aplicadas y mientras el ETTOS dice que fue 42%. Aguas explica la diferencia por las impugnaciones interpuestas. Casi un diálogo de sordos, donde casi no se observan puntos de concordancia que explican la disputa de fondo, más allá de lo destemplado de algunas formas.
Si Agbar finalmente no sigue del todo a Suez, ya que las informaciones que aparecieron durante la semana pasada -misterios de las operaciones de prensa- dieron por hecho algo que aún no se resolvió, el Gobierno podría tentar a los catalanes para que se queden en la compañía ya no como concesionarios, sino como operadores, mientras que se especula con que se podría armar una sociedad entre el Estado, empresarios locales y algún socio extranjero para que, entre todos, aporten el capital.
Al respecto, es más que probable que el mismo lunes, un importante vicepresidente de Aguas de Barcelona, de apellido Vila Basa, también se presente en Buenos Aires para asistir a los dos encuentros, tome contacto con las autoridades del Ministerio de Planificación y que se negocie directamente con él esa posibilidad. Todo indicaría que la maniobra debe hacerse rápidamente, ya que Suez no esperará el año que se pauta en el contrato para dejar la concesión. Para los franceses, ese contrato ya no está vigente, desde que lo denunciaron ante el Ciadi.
No será, por cierto, el único encuentro pautado entre el Gobierno y empresarios españoles, como resabio de la charla del Presidente con Rodríguez Zapatero. El martes, Antonio Mata, titular de Aerolíneas Argentinas, se reunirá con Alberto Fernández para que se le aclare qué quiso decir el subsecretario de Transporte Aerocomercial, Ricardo Cirielli, cuando habló de reargentinizar la empresa aérea. (DyN)

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