En Villa Amalia, una escuela sufre 2 o 3 robos por mes

Los docentes no saben qué hacer para que no les roben. "Esta escuela es muy pobre y ya no queda mucho que llevarse", se lamentó un profesor.

INDEFENSOS.
INDEFENSOS.
03 Abril 2002
"Ya perdimos la cuenta de los robos, pero hay dos o tres por mes; es algo que, lamentablemente, se está volviendo cotidiano", dijo con resignación Julio Curi, profesor de Educación Física de la escuela Deán Gregorio Funes, de Villa Amalia.
Ayer, al regresar a las aulas tras el fin de semana largo, los docentes se dieron con que, en esta oportunidad, había sido el jardín de infantes el lugar elegido por los ladrones.
Aída Albarracín, madre de mellizas que asisten allí, comentó que lo más importante que se llevaron fue unas 20 latas de pintura que donó una firma del rubro, y con las que estaban restaurando y decorando las aulas del jardín.
Curi consideró que el lugar ha sido tomado para las travesuras de los chicos. "Hacen desmanes y roban lo poco que hay, porque esta escuela es muy pobre y ya no queda mucho que llevarse", aseguró.
El y Albarracín coincidieron en que los ladrones deben ser niños, dado que entraron por la banderola del baño, que es bastante pequeña.

Insuficiente
La escuela, y el jardín incluido, tiene el aspecto de una cárcel abandonada. Las gruesas rejas con cadenas y candados contrastan con las paredes descascaradas. "Se hace muy difícil poder hacer algo acá por los robos y los desmanes. Lo poco que conseguimos no alcanza y encima nos lo roban", aclaró Curia.
Para el profesor, lo más grave es que "esto impacta muy mal en los niños por la sensación de inseguridad y de que en cualquier momento el robo puede ocurrir estando ellos acá adentro".
Cabe destacar que el año pasado un joven entró con un revólver a esa escuela para vengarse de un niño que habría atacado a su hermano. Desde ese día, un policía cuida la puerta del establecimiento. Pero de noche el local queda a merced de los delincuentes.
En un robo anterior los delincuentes dejaron la escuela sin los implementos de cocina con los que docentes y alumnos podían tomar aunque sea mate cocido caliente.
"Necesitamos que de una vez por todas las autoridades se hagan responsables y cuiden esta escuela", dijo Albarracín finalmente.

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