28 Agosto 2005 Seguir en 
Hace pocos días, nos referimos en este comentario al conflicto que mantiene paralizada a la Universidad Nacional de Tucumán. Es necesario volver a tocar el asunto, dado que la cuestión pendiente se mantiene sin variante alguna.
Como informamos, los docentes han resuelto el paro desde hace ya varios días, tanto en la UNT, como en las universidades nacionales de La Plata, del Sur, de Río Cuarto, de Rosario, de Catamarca, de San Luis y de Córdoba, además de dos Facultades de la Universidad de Buenos Aires. Se demanda un sueldo básico de $ 800 para el cargo testigo, así como un aumento del presupuesto destinado a las casas de altos estudios.
Es sabido también que la última oferta de incremento del Ministerio de Educación no satisfizo en absoluto a los reclamantes. Se les haría un nuevo ofrecimiento con el fin de destrabar el ya demasiado prolongado conflicto. La propuesta sería presentada mañana en la reunión de rectores del Consejo Interuniversitario Nacional y de los sindicatos docentes.
En recientes declaraciones, el rector de la UNT afirmó que, en realidad, el buen funcionamiento de la casa requeriría duplicar su presupuesto, aunque podría tenerse un alivio con $ 250 millones anuales. Expresó que los anuncios del PEN sobre el incremento en las partidas de Educación significaría, para la UNT, una suma insignificante. El rector se dispuso a gestionar, asimismo, los fondos que la Nación no le gira desde hace tres meses. Se corre el riesgo, como lo informamos, de la pérdida del cuatrimestre y, para tener una idea del cuadro, hay que sumar al cese actual de actividades, los otros días de paro cumplimentados a lo largo del año que transcurre.
Hemos informado también que los padres de alumnos de escuelas experimentales de la UNT, plantearon ante el Rectorado la necesidad de que se arbitren las medidas para asegurar la "efectiva prestación del servicio de educación". Reclamaron, paralelamente, la dotación de fondos para solucionar los problemas de los edificios, algunos de los cuales -como el Instituto Técnico, por ejemplo- tienen graves deficiencias.
Como es lógico, toda esta desdichada situación concentra su daño en el principal destinatario de la actividad universitaria, que es el estudiante. Este se ve privado de recibir la formación que está obligada a prestarle la casa, en un proceso que afecta gravemente sus expectativas futuras.
Es sabido, por otra parte, que la tarea de estudiar debe tener la necesaria continuidad, para ser realmente efectiva y fructífera. Las interrupciones, y mucho más cuando ellas son frecuentes, perturban el aprendizaje en toda su extensión. Se causa a la población estudiantil, asimismo, perjuicios de orden económico, que, por cierto, se extienden al grupo familiar.
En nuestro anterior comentario, subrayamos que los conflictos de esta índole solamente pueden solucionarse a través de un diálogo amplio, que se caracterice por las concesiones recíprocas.
Destinar partidas presupuestarias mayores a la educación, es una decisión política que el Estado nacional debe sopesar debidamente. No puede dejarse de advertir que existen muchos rubros donde el presupuesto se muestra generoso, y que contrastan con la exigüidad de las atenciones de fondos a un área tan importante como la que nos ocupa. De parte de los docentes, puede esperarse también una actitud que concilie sus exigencias con las reales posibilidades del Tesoro.
En suma, se trata de dialogar y de acordar. La comunidad de varias provincias argentinas, Tucumán entre ellas, aguarda sinceramente que la urticante cuestión se resuelva. No puede prolongarse por más tiempo una realidad que, repetimos, afecta primordialmente a nuestra juventud, que debe considerarse siempre como el capital más valioso y delicado que poseemos.
Como informamos, los docentes han resuelto el paro desde hace ya varios días, tanto en la UNT, como en las universidades nacionales de La Plata, del Sur, de Río Cuarto, de Rosario, de Catamarca, de San Luis y de Córdoba, además de dos Facultades de la Universidad de Buenos Aires. Se demanda un sueldo básico de $ 800 para el cargo testigo, así como un aumento del presupuesto destinado a las casas de altos estudios.
Es sabido también que la última oferta de incremento del Ministerio de Educación no satisfizo en absoluto a los reclamantes. Se les haría un nuevo ofrecimiento con el fin de destrabar el ya demasiado prolongado conflicto. La propuesta sería presentada mañana en la reunión de rectores del Consejo Interuniversitario Nacional y de los sindicatos docentes.
En recientes declaraciones, el rector de la UNT afirmó que, en realidad, el buen funcionamiento de la casa requeriría duplicar su presupuesto, aunque podría tenerse un alivio con $ 250 millones anuales. Expresó que los anuncios del PEN sobre el incremento en las partidas de Educación significaría, para la UNT, una suma insignificante. El rector se dispuso a gestionar, asimismo, los fondos que la Nación no le gira desde hace tres meses. Se corre el riesgo, como lo informamos, de la pérdida del cuatrimestre y, para tener una idea del cuadro, hay que sumar al cese actual de actividades, los otros días de paro cumplimentados a lo largo del año que transcurre.
Hemos informado también que los padres de alumnos de escuelas experimentales de la UNT, plantearon ante el Rectorado la necesidad de que se arbitren las medidas para asegurar la "efectiva prestación del servicio de educación". Reclamaron, paralelamente, la dotación de fondos para solucionar los problemas de los edificios, algunos de los cuales -como el Instituto Técnico, por ejemplo- tienen graves deficiencias.
Como es lógico, toda esta desdichada situación concentra su daño en el principal destinatario de la actividad universitaria, que es el estudiante. Este se ve privado de recibir la formación que está obligada a prestarle la casa, en un proceso que afecta gravemente sus expectativas futuras.
Es sabido, por otra parte, que la tarea de estudiar debe tener la necesaria continuidad, para ser realmente efectiva y fructífera. Las interrupciones, y mucho más cuando ellas son frecuentes, perturban el aprendizaje en toda su extensión. Se causa a la población estudiantil, asimismo, perjuicios de orden económico, que, por cierto, se extienden al grupo familiar.
En nuestro anterior comentario, subrayamos que los conflictos de esta índole solamente pueden solucionarse a través de un diálogo amplio, que se caracterice por las concesiones recíprocas.
Destinar partidas presupuestarias mayores a la educación, es una decisión política que el Estado nacional debe sopesar debidamente. No puede dejarse de advertir que existen muchos rubros donde el presupuesto se muestra generoso, y que contrastan con la exigüidad de las atenciones de fondos a un área tan importante como la que nos ocupa. De parte de los docentes, puede esperarse también una actitud que concilie sus exigencias con las reales posibilidades del Tesoro.
En suma, se trata de dialogar y de acordar. La comunidad de varias provincias argentinas, Tucumán entre ellas, aguarda sinceramente que la urticante cuestión se resuelva. No puede prolongarse por más tiempo una realidad que, repetimos, afecta primordialmente a nuestra juventud, que debe considerarse siempre como el capital más valioso y delicado que poseemos.







