La implosión del peronismo

Un paso sin retorno en la complicada interna del partido oficial

27 Agosto 2005
Por Angel Anaya

BUENOS AIRES.- El hecho de que el matrimonio presidencial haya puesto finalmente nombres y apellidos a su disputa con el duhaldismo calificándolo de conspirador, ha significado un paso sin retorno en la crisis del peronismo, cuya división en dos o más partes, más que una amenaza constituye una realidad histórica. Lo que no parece tan claro es la forma que asumirán las consecuencias antes de las urnas, y si estas concretarán las amenazas de violencia que Kirchner y su esposa denunciaron sin precisiones mayores, pero con una certeza compartida por buena parte de la ciudadanía. Por lo demás, esas denuncias personalizadas han dado lugar también a un fenómeno inédito en nuestra política, especialmente en tiempo de elecciones: que la oposición comparta un rechazo conjunto y sin precedentes que la unifica frente a lo que vendrá. Por esto último hizo mucho el discurso oficial cuando atribuyó complicidad a la "izquierda y a la derecha funcional" en los movimientos de protesta de piqueteros y siglas políticas menores que cortan y ocupan calles y plazas ininterrumpidamente. Pretender fundar una conspiración desestabilizadora en sectores tan diversos e incomunicados ha sido seguramente un error de magnitud que finalmente ha obligado al gobierno a reprimir, ante la sospecha de que esas movilizaciones puedan demonizar el proceso electoral.

El futuro en Diputados
La realidad política se ha vuelto tan dinámica que hasta permite afirmar que el resultado de las urnas, que las encuestas predicen a favor del kirchnerismo, tendrá un valor muy relativo. Más trascendente y decisoria será la composición del Congreso que surja de ellas; especialmente de la Cámara de Diputados. En ese sentido, es muy difícil que el Frente para la Victoria consiga la mayoría necesaria para mantener la ley de emergencia que confiere al Presidente y a su jefe del Gabinete los superpoderes que le permiten al Poder Ejecutivo desenvolverse como lo está haciendo; es decir, con el manejo virtualmente incontrolado de excepcionales recursos fiscales. Por lo pronto, el duhaldismo acaba de resolver su oposición, como asimismo el propósito de reglamentar los decretos de necesidad y urgencia, que, con las facultades anteriores, convirtieron a Kirchner en el ejecutivo constitucional más poderoso de toda la historia del país. Para que eso no ocurra, el kirchnerismo necesitaría bastante más que ser plebiscitado, por lo que el panorama se torna bastante problemático cuando apenas comienza la campaña formal para las elecciones con síntomas tan contaminantes como se advierten a cada momento. Al cierre de estas notas, bajo el control personal de Eduardo Duhalde se analizaban las consignas y el mensaje con que su esposa "Chiche" inaugurará su campaña, pero anticipó que "no se tratará del tono tribal con que Kirchner está amenazando para apoderarse del partido". (De nuestra Sucursal)

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