Diseñar un mundo para todos es una meta difícil, pero no imposible, para los profesionales de la construcción. Estos, debido a la falta de criterio, no tienen en cuenta las excepciones que representa quizás un 10% de la población con impedimentos físicos, permanentes o temporarios, provocando un recorte a su libertad y produciendo una declarada discriminación. Debemos entonces avanzar sobre la eliminación de barreras arquitectónicas, a nivel urbano, edificios públicos y privados de uso público, de acuerdo con la ley nacional 24.314 y la provincial 6.830. Para dar cumplimiento a las citadas normas por parte de los profesionales de la construcción, como de los funcionarios del Gobierno, en el Colegio de Arquitectos de Tucumán funciona una comisión de asesoramiento sobre accesibilidad, desplazamiento y uso de los espacios en general. Ello permitirá a las personas con movilidad reducida gozar de las adecuadas condiciones de seguridad y autonomía. Es preocupación de dicha comisión brindar soluciones a quienes actualmente ignoran dichos criterios, para reformar las accesibilidades mal construidas e impedir que en las nuevas obras se cometan los mismos errores. Las principales barreras son las que no se reconocen.
Josefina Ocampo
jocampo@herrera.unt.edu.ar
ROBOS
Soy alumna del curso de repostería que se dicta en el turno nocturno para adultos en la escuela Belgrano, ubicada en calle Libertad al 600. Cuando comenzamos las clases, la cocina no estaba en condiciones: no teníamos luz, agua ni gas. Los elementos a utilizar habían sido robados y, cuando se lograron reponer algunos, una nueva sustracción nos dejó sin batidora que, para nuestra tarea, es imprescindible. Hasta la fecha, en la cocina seguimos sin agua. Quiero solicitar por este medio a los profesores y responsables que enseñen a cuidar la escuela; sobre todo, la cocina ya que, cada vez que entramos a clase, la encontramos en muy mal estado. Yo entré al establecimiento con muchas ilusiones de aprender para poder trabajar, y creo que todos los alumnos de los diferentes cursos sienten lo mismo. En las condiciones narradas es muy difícil que tal objetivo pueda cumplirse. Es de esperar que todos, autoridades, docentes y alumnos, hagamos las cosas con responsabilidad para salir adelante.
María Inés Vigliano
Amador Lucero 71
S.M. de Tucumán
CAJA POPULAR
Probablemente las injusticias más dolorosas que pueden cometerse son aquellas que podrían justificarse legal o reglamentariamente. Tengo 85 años y soy maestra jubilada, como lo era mi hermana, María Teresa Olga Sansone, quien falleció el 1/6, a los 82 años. Desde que vivían nuestros padres jamás dejamos de abonar los impuestos y los servicios. De un modo similar mi hermana pagó durante decenios un seguro en la Caja Popular de Ahorros, pero cuando fui a cobrarlo por ser yo la beneficiaria me contestaron que no correspondía por no estar pagado hasta el último mes, aunque le mostraba los recibo de los pagos realizados en los últimos cuatro años por adelantado. Soy muy mayor y no tengo medios ni fuerzas para pelear por ese dinero que me corresponde. Me siento ofendida por los avisos de los 90 años de celebración de la creación de la Caja que estarán siendo en parte pagados con el seguro que me había dejado mi hermana Teté.
Rosa Sansone
San Lorenzo 996
S.M. de Tucumán
SALARIOS
Sostener que el aumento de salarios genera inflación es una falacia total. Hoy, el ex ministro Cavallo sigue sosteniendo su política de los años 90, es decir: congelar los haberes de los activos y de los pasivos es la solución para no generar inflación. Evidentemente el ex funcionario no tiene memoria: el salario congelado sufrió en la década del 90 un deterioro del 80%; además, fueron cerradas más de 150.000 PyME y sus producciones fueron reemplazadas por la importación de los más variados productos, lo cual generó los 4 millones de desocupados que hoy no encuentran solución genuina. Esto y la suba de tarifas, combustibles y otros productos es la verdadera causa de la inflación. Con el aporte destructivo iniciado en 1962 por Alvaro Alsogaray, y que luego profundizaron Martínez de Hoz y, finalmente, Cavallo, se cumplió el plan que desembocó en la destrucción de la clase media argentina, y se diezmó el aparato cooperativo; fundamentalmente, las cajas de créditos, soportes financiero de pequeños y medianos comerciantes e industrias. Considero que Cavallo y los que piensan como él deberían quedarse callados. Un economista no puede decir "la caja no me da". Según lo que consideraban Martínez de Hoz y Cavallo, un padre de familia que tiene 10 hijos y sólo recursos para cinco, debe condenar al hambre al resto. Esto es lo que ocurrió en los 90, con la exclusión de 4 millones de argentinos del tejido social. ¿Cuál sería el castigo para tamaña felonía?
Juan Carlos Bernard
San Martín 35
La Cocha (Tucumán)
PARABOLA
Tiene razón la lectora Teresa Villarrubia Norri en su carta del 24/8. La estatua Parábola está totalmente ignorada por las autoridades y es presa del ataque de vándalos. En marzo de 1996 se dictó la ordenanza 2383/96 que luego de su sanción fue vetada por el intendente Oscar Paz. El Concejo Deliberante en ese entonces, por unanimidad, decidió apoyar el proyecto del concejal José Luis Avignone insistiendo en la aprobación. Con el transcurrir de los años se dictó la ordenanza 3237/02 por la cual se deroga la anterior y se ordena jerarquizar el entorno de dicha estatua para realzarla.
Osvaldo S. VillafañeSan Juan 1.7762
S.M. de Tucumán
SIN ALUMBRADO
Desde hace varios meses se ha dejado sin alumbrado público a las calles internas del barrio Fontdevila, ubicado en Mendoza al 3.800, entre Esquiú y Don Bosco. Este núcleo urbano tiene más de 25 años y ese servicio se le pagó siempre a la Municipalidad. Considero que si existe iluminación a zonas alejadas del centro para mayor seguridad, con mayor razón tenemos derecho a la protección quienes abonamos religiosamente nuestras obligaciones. El Estado es responsable de proveernos seguridad. La ausencia del alumbrado público está condenando a una población que habita a sólo dos cuadras de la avenida Mate de Luna y del parque Guillermina, a vivir en medio de la zozobra.
María O. Cónsole de Campero
Fray Mamerto Esquiú 252
S.M. de Tucumán







