El vice rompió el silencio

Por Angel Anaya. Lavagna fue el primero en objetar el discurso presidencial.

23 Agosto 2005
BUENOS AIRES.- El vicepresidente, Daniel Scioli, a quien se lo estuvo observando durante largo tiempo con un silencio funcional a la voluntad del Presidente, abandonó el viejo aforismo según el cual el que calla otorga. Y lo ha hecho de una manera directa, con uso de los buenos modales, para afirmar que los agravios y la violencia retórica ofenden a la gente.
Primero en un gran reportaje de "La Nación" -el diario con mayor rechazo de Kirchner- y más tarde en la comida de la ONG Conciencia, prevista para horas después de estas notas, bajo el lema "Educar para trabajar y trabajar para educar". Scioli ha dicho lo que piensa; pero como se trata de un hombre que piensa muy bien lo que dice, su largo y prolijo mensaje -que incluyó una nueva defensa de Eduardo Duhalde y de su esposa- se ha convertido en un elemento sustancial para transparentar cuál es el estado de la interna gubernamental.
No podría decirse que el vicepresidente se ha limitado a seguir el rastro de Roberto Lavagna como primer objetor del estilo electoralista presidencial, pues sus definiciones han ido más lejos, y su cargo, segundo en el rango nacional, es más expectante.Cuesta trabajo suponer que Kirchner y su entorno vayan a ignorarlo, como hicieron con el ministro de Economía, pero esta vez Scioli -dicen quienes esperaban esa reacción- no parece dispuesto a regresar al aislamiento, como ocurrió hace dos años ante una desautorización presidencial.

Atención a Rosario
El momento elegido ha sido el de iniciación formal de la campaña electoral y no antes, para no contribuir a la violación de las normas electorales que ha practicado el Gobierno. Por otra parte, se adelantó en 48 horas al gran acto de Rosario.
Allí el Presidente estará rodeado -aunque no tiene previsto hablar- de un plantel muy numeroso y la oradora esencial será su esposa, candidata -por cierto- bonaerense, e inaugurará obras en Santa Fe, con la ministra Alicia Kirchner, también aspirante al mismo cargo por la lejana Santa Cruz.
"Estamos preparados, pero lo importante es que se haya entendido que la confrontación está llegando a puntos sin retorno", nos ha contestado un hombre del staff de Scioli, a propósito de una probable respuesta desde la tribuna rosarina. Santa Fe, un viejo coto justicialista que parece perdido, no sería el más indicado para arrancar con la campaña oficial del kirchnerismo, mas el Presidente lo ha querido así para ofrecer al país una buena imagen televisiva.
El vicepresidente ha contribuido, por cierto, a la extendida creencia de que a la agresiva interna no seguirá una ruptura, aunque sí al pronóstico de que la relación con el Congreso será después de octubre muy laboriosa para la Casa Rosada. (De nuestra Sucursal)

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