23 Agosto 2005 Seguir en 
El conflicto que llevan adelante las universidades nacionales -el séptimo en lo que va del año- no difiere de los otros reclamos salariales que surcan el país. Pero lo que lo hace visible es que impacta fundamentalmente sobre la clase media. Súmese a ello que el descontento tiene un sesgo "federal", ya que se ha hecho oír, sobre todo en las universidades de provincias, y con menos intensidad en la Universidad de Buenos Aires, cada vez más "autista", no sólo respecto del Gobierno nacional sino también del Consejo de Rectores (CIN).
Una particularidad de esta protesta es la multitudinaria manifestación que se realizó la semana pasada en Córdoba; la otra, el anuncio del rector Mario Marigliano de una eventual demanda judicial al Gobierno nacional por "desfinanciamiento" de la UNT. La movida de la casa de Trejo llegó con altavoces al Palacio Sarmiento, al punto tal que el propio secretario de Políticas Universitarias de la Nación, Juan Carlos Pugliese, reconoció que "recibió la señal" que le llegó desde "La Docta", donde hace 35 años se gestó el Cordobazo. La UNT también prepara para hoy su propia marcha, que se promete masiva, y que contará con la adhesión de la Federación Universitaria de Tucumán (FUT).
A esta altura de las cosas, nadie cuestiona la justicia del reclamo, de una canasta de $ 800 para el cargo testigo de un ayudante con semidedicación (una carga horaria de 20 horas semanales). En términos generales, la media salarial del sector público está relegada en un 60% respecto del año 2001; mientras que para el sector privado ese retraso baja al 30%.
En lo que respecta al presupuesto de la UNT, el propio Marigliano ha recordado que hace tres años la casa de Terán y la Municipalidad de Tucumán contaban con los mismos fondos para gastar (alrededor de $ 100 millones). En 2005, el presupuesto municipal tucumano es de $ 250 millones, y el de la UNT apenas araña los $ 140 millones: y el 90% está comprometido para el pago de salarios.
Después del pronunciamiento de Marigliano en contra del Gobierno nacional (al que acusa de favorecer a ciertas universidades de cuño "kirchnerista), la protesta ya ha adquirido casi el perfil de un lockout patronal. El viernes, en una medida inédita en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT, el Consejo Directivo se reunió en sesión extraordinaria por pedido del propio decano, Juan Cerisola (uno de los precandidatos a rector para el próximo período) y se adhirió al reclamo docente.
Paradojas: en Ciencias Económicas (como en Derecho) casi no hay paro, salvo en un par de materias. Aunque el gremio mayoritario de los docentes universitarios tucumanos (Adiunt) esgrime que en esas facultades los profesores no paran porque no viven de la docencia, en Ciencias Económicas evalúan que allí no hay tantos problemas de infraestructura como los que exhiben otras unidades académicas. Esgrimen que la Cooperadora de Ciencias Económicas es fuerte, y que lo que se recauda a través de los "bonos contribución" sirvió para morigerar el impacto del desfinanciamiento educativo. Con la experiencia del Instituto Técnico tan fresca, se advierte sobre los riesgos de confiarle la supervivencia a una herramienta que, como el bono, es aleatoria, porque es voluntaria.
En este período de precalentamiento preelectoral, algunos docentes afirman que durante la gestión menemista no hubo en las Universidades argentinas ni la mitad de los paros que le han hecho a Kirchner en sus dos años de gobierno.
Es cierto que son tiempos preelectorales y que el salario no es el único aspecto crítico de la educación superior argentina. Pero no lo es menos que con salarios que en muchos casos no superan los $ 400, es difícil reclamarles a los docentes una actitud "proactiva" (como en el caso de la UNT, en etapa de Autoevaluación) para que la Universidad mantenga la calidad que la ha caracterizado, y que está amenazada.
Una particularidad de esta protesta es la multitudinaria manifestación que se realizó la semana pasada en Córdoba; la otra, el anuncio del rector Mario Marigliano de una eventual demanda judicial al Gobierno nacional por "desfinanciamiento" de la UNT. La movida de la casa de Trejo llegó con altavoces al Palacio Sarmiento, al punto tal que el propio secretario de Políticas Universitarias de la Nación, Juan Carlos Pugliese, reconoció que "recibió la señal" que le llegó desde "La Docta", donde hace 35 años se gestó el Cordobazo. La UNT también prepara para hoy su propia marcha, que se promete masiva, y que contará con la adhesión de la Federación Universitaria de Tucumán (FUT).
A esta altura de las cosas, nadie cuestiona la justicia del reclamo, de una canasta de $ 800 para el cargo testigo de un ayudante con semidedicación (una carga horaria de 20 horas semanales). En términos generales, la media salarial del sector público está relegada en un 60% respecto del año 2001; mientras que para el sector privado ese retraso baja al 30%.
En lo que respecta al presupuesto de la UNT, el propio Marigliano ha recordado que hace tres años la casa de Terán y la Municipalidad de Tucumán contaban con los mismos fondos para gastar (alrededor de $ 100 millones). En 2005, el presupuesto municipal tucumano es de $ 250 millones, y el de la UNT apenas araña los $ 140 millones: y el 90% está comprometido para el pago de salarios.
Después del pronunciamiento de Marigliano en contra del Gobierno nacional (al que acusa de favorecer a ciertas universidades de cuño "kirchnerista), la protesta ya ha adquirido casi el perfil de un lockout patronal. El viernes, en una medida inédita en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT, el Consejo Directivo se reunió en sesión extraordinaria por pedido del propio decano, Juan Cerisola (uno de los precandidatos a rector para el próximo período) y se adhirió al reclamo docente.
Paradojas: en Ciencias Económicas (como en Derecho) casi no hay paro, salvo en un par de materias. Aunque el gremio mayoritario de los docentes universitarios tucumanos (Adiunt) esgrime que en esas facultades los profesores no paran porque no viven de la docencia, en Ciencias Económicas evalúan que allí no hay tantos problemas de infraestructura como los que exhiben otras unidades académicas. Esgrimen que la Cooperadora de Ciencias Económicas es fuerte, y que lo que se recauda a través de los "bonos contribución" sirvió para morigerar el impacto del desfinanciamiento educativo. Con la experiencia del Instituto Técnico tan fresca, se advierte sobre los riesgos de confiarle la supervivencia a una herramienta que, como el bono, es aleatoria, porque es voluntaria.
En este período de precalentamiento preelectoral, algunos docentes afirman que durante la gestión menemista no hubo en las Universidades argentinas ni la mitad de los paros que le han hecho a Kirchner en sus dos años de gobierno.
Es cierto que son tiempos preelectorales y que el salario no es el único aspecto crítico de la educación superior argentina. Pero no lo es menos que con salarios que en muchos casos no superan los $ 400, es difícil reclamarles a los docentes una actitud "proactiva" (como en el caso de la UNT, en etapa de Autoevaluación) para que la Universidad mantenga la calidad que la ha caracterizado, y que está amenazada.







