Los pros y los contras de la fórmula "B-B"

Por Carlos Abrehu

31 Julio 2005
El partido gobernante está sometido a violentas tensiones. La idea histórica del PJ se halla en entredicho, a partir de los planteos presidenciales que expresan con fuerza la hipótesis de una reformulación integral del panorama político. Una parte del peronismo es aceptable para la Casa Rosada, mientras que la otra ha ingresado en la categoría de los réprobos. La pelea entre kirchneristas y duhaldistas es una referencia política insoslayable en la hora actual. Ese eje de discusión no se trasladó aún a la provincia, por más que aparezcan indicios indicativos de que no todo el PJ histórico asimiló el viraje que imprimió Néstor Kirchner a su política.
La cuestión es algo distinta en Tucumán. No sólo está en debate el perfil futuro de la fuerza oficialista, sino también el de las instituciones, a partir del proceso de reforma constitucional. En el medio se inserta el llamado a elecciones de diputados nacionales del 23 de octubre. La oposición está también enmarañada por ese doble cruce de temas.
El oficialismo se ha propuesto no irritar al mundo judicial en estos días. Así las cosas, el vicegobernador Fernando Juri, el ministro político Edmundo Jiménez y los legisladores se esforzaron en enviar ostensibles señales tranquilizadoras al Palacio de Tribunales. El asesor Benito Garzón no hizo más que generar desconfianza en el Poder Judicial.
El mantenimiento de la estabilidad de los jueces es el argumento común en las posiciones asumidas después de los planteos de Garzón. El discurso de esos notables del ámbito gubernamental es materia de análisis en el ambiente judicial, donde se deciden hechos que podrían comprometer la ejecución de algunos proyectos de poder para 2007. Una palabra imprudente puede hacer volar por los aires el intento de distender las relaciones entre el Ejecutivo y la judicatura. La multiplicidad de causas radicadas en la Corte Suprema de Justicia es una fuente de inquietud para la Casa de Gobierno. El ataque a la simultaneidad de las elecciones de diputados nacionales con la de convencionales constituyentes es el punto en el que convergen las diferentes demandas. Si alguna de ellas prosperara, se postergarían los comicios provinciales para 2006. La estrategia judicial del Gobierno en el caso de Bandera Blanca podría resultar contraproducente para el alperovichismo si hubiera un desenlace negativo, por ejemplo, en octubre. Los enredos procesales podrían estirar la resolución del pleito hasta entonces. Y la oficialización de boletas, que está programada para el 21 de setiembre, se caería fatalmente en la categoría de convencionales constituyentes, si la Corte le diera la razón al partido de Exequiel Avila Gallo. Este alegó que debían efectuarse elecciones internas abiertas para votar los postulantes a convencionales reformadoras.

En evaluación
Contemporáneamente con las idas y vueltas en la Justicia, en la primera línea del oficialismo se abrió la discusión acerca de los posibles candidatos oficiales a la asamblea reformadora de la Constitución de 1990.
Nombres como los de Fernando Juri Debo, Gerónimo Vargas Aignasse, Domingo Amaya, Carolina Vargas Aignasse y Beatriz Rojkés de Alperovich están sometidos a encuestas. Se trata de determinar quiénes están mejor posicionados en la sociedad. Juri Debo es uno de los que no ocultó su fastidio por la inesperada inclusión de la esposa del gobernador. Cuando se llega a poner sobre la mesa la conveniencia de instalar la fórmula “B-B”, asoman argumentos en pro y en contra. El apellido Alperovich, a la cabeza de las listas de diputados y de convencionales constituyentes, garantizaría que los réditos de un eventual triunfo electoral el 23 de octubre beneficie efectivamente a la Casa de Gobierno. Tendría, por otra parte, la ventaja adicional de poner en carrera para la gobernación a la primera dama para 2007, si se frustrara la supresión del impedimento a la reelección.
Se reconoce, sin embargo, que una proposición de ese tipo crisparía los nervios de la dirigencia peronista aliada, que no admitiría ceder también el primer puesto de convencional constituyente de la capital a una dirigente de novísimo implante en el cuerpo partidario.
El entusiasmo que despierta la figura de la primera dama en los sondeos manejados reservadamente por el oficialismo, contrasta con el razonamiento político que señala la conveniencia de no forzar la dispersión peronista hacia los sectores díscolos. Quienes piensan así temen un vuelco de sectores sociales medios al polo antirreformista de la Constitución. La ponderación de los méritos y de las desventajas le quita el sueño a más de un operador gubernamental.
Amaya es también un hombre muy bien mirado por la Casa de Gobierno. El diputado Vargas Aignasse es otro dirigente que se siente con méritos para liderar la nómina de convencionales reformadores.
La cada vez más intensa proximidad del gobernador con Kirchner está alentando la acción de grupos refractarios con el alperovichismo. Estos aspiran a formar una comisión de acción política que prepare el terreno para emprender iniciativas que den una imagen distinta del justicialismo.

Entre hermanos
Las diferencias familiares complican el andar de la junta de gobierno comandada por el senador Ricardo Bussi. Hasta hace algunos días en el oficialismo de Fuerza Republicana se relativizaba la presencia de José Luis Bussi dentro de Tucumán. No obstante, fuera de FR se asignaba a este último la función de un interventor virtual del partido, por instrucción del ex gobernador Antonio Bussi.
Los hermanos Bussi se reunieron en Buenos Aires pero no habrían acercado posturas. El senador le habría pedido a José Luis que no siga viniendo, pero este no desistió de su actitud. La vieja guardia que regenteó el partido y algunos legisladores enfrentados con el actual presidente de FR rodearían a José Luis en sus incursiones por Tucumán. La puja interna estalló en pleno proceso preelectoral, sin que se vislumbre un final cierto.
La UCR está envuelta en su pelea intestina por espacios (diputados nacionales y convencionales constituyentes), mientras el Frente Anti Reelección -sociedad de Osvaldo Cirnigliaro con Ciudadanos Independientes- engorda con una fracción peronista disidente. Con otra perspectiva, Alejandro Sangenis y Gumersindo Parajón (Pueblo Unido) pretenden ser una opción coherente, sin mezclas que confundan.

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