31 Julio 2005 Seguir en 
En un ejemplo de self made (que ha triunfado por su propio esfuerzo), el colombiano Luis Alberto Moreno pasó de ser un hábil vendedor de aspiradoras en La Florida, a un destacado empresario, funcionario gubernamental y exitoso diplomático, hasta que el miércoles pasado fue elegido nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Moreno, de 52 años, embajador de Colombia en EEUU, fue designado para conducir el BID con el apoyo del gobierno del presidente George W. Bush y apenas dos votos de países sudamericanos.Por haber llegado de esa manera, muchos analistas (del Cono Sur, especialmente) ponen en duda si el diplomático que el 1 de octubre reemplazará a Enrique Iglesias buscará que su proyecto sea lo mejor para los intereses nacionales de los países involucrados o continuará buscando lo mejor para el BID, es decir para su principal accionista (30%), EEUU. De todas maneras, impulsado por ese respaldo, Moreno superó las divisiones existentes en Latinoamérica en torno de los cinco candidatos de la región y ganó en la primera votación, con el 50,6%.
Líder, en su sector
El BID es el banco regional de desarrollo más antiguo y más grande del mundo, y es la principal fuente de asistencia financiera multilateral en Latinoamérica y en el Caribe. Su mandato central es reducir la pobreza, disminuir las inequidades sociales y promover el crecimiento económico ecológicamente sostenible.
Sus áreas prioritarias de actividad son programas sociales, competitividad, modernización del Estado e integración regional. El presidente del BID es el máximo responsable de todo el Grupo BID, que incluye el Banco en sí mismo y sus afiliadas, que se dedican a préstamos al sector privado.
Su nuevo titular nació en Filadelfia, EEUU; obtuvo títulos de administrador de negocios y economista de la Florida Atlantic University en 1975, y un máster en administración de empresas de la escuela de negocios de la Universidad de Thunderbird, en 1977. Se desempeñó como diplomático en Washington en los últimos siete años. En setiembre de 1998, fue nombrado embajador de Colombia ante EEUU por el entonces presidente Andrés Pastrana y ratificado en este cargo por Alvaro Uribe, en mayo de 2002. Muchos analistas alaban la gestión de Moreno en esa embajada, al describirla como un elemento que ayudó a mejorar las relaciones entre Colombia y EEUU. Antes de ser embajador en Washington, entre julio de 1992 y enero de 1994, se desempeñó como ministro de Desarrollo Económico de Colombia durante la administración del presidente César Gaviria.
Los analistas consideran que Moreno, para demostrar su valía, tendrá que superar varios desafíos “y va a tener que bailar en la pista”, como advirtió el ex director del Fondo Monetario Internacional para el Hemisferio Occidental, Claudio Loser. El ex funcionario dijo que Moreno tendrá que hacer uso de sus habilidades diplomáticas para ganarse la simpatía de los Estados sudamericanos, que por ahora no tiene.
Según Loser, uno de sus mayores retos será la combinación de la lucha contra la pobreza y su inclusión en la región del mundo con reparto más desigual de los recursos, y que debe ayudar a cumplir las Metas del Milenio para mejorar la calidad de vida. La tarea no será nada fácil porque el 44% de los habitantes de Latinoamérica sobrevive con menos de U$S 2 al día, y el 18% con menos de U$S 1, en una región que tuvo pocos progresos en los últimos 15 años.
Para una Argentina necesitada de apoyo para afianzar su recuperación, será importante la predisposición que muestre Moreno hacia el país (aunque no recibió su voto en la elección, porque el gobierno soñaba entronizar a José O. Bordón o ax Aldo Ferrer y al final apoyó al brasileño Joao Sayad). Ayer, el presidente electo del BID dijo que la Argentina dio un giro muy importante en su economía, con cifras de crecimiento muy buenas. “Yo deseo que siga hacia arriba”, expresó. El tiempo dirá si ese anhelo es sólo parte de su discurso o no.
47 | INTEGRANTES Cada uno de los países tiene representante en la junta de Gobernadores, máxima autoridad del BID |
4 | PRESIDENTES 1)Felipe Herrera, Chile (1960-71); Antonio Ortiz Mena, México (71-87); 3) Enrique Iglesias, Uruguay (88-2005) |
• PUNTO DE VISTA I

Valeriano García
Economista argentino (nacido en Tucumán), presidente de Washington International Advisors
Se ha elegido un nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la pregunta es si ello significará alguna diferencia para Latinoamérica. Las instituciones financieras internacionales (IFI) podrían haber sido una gran ayuda para el desarrollo de los países más pobres. Lamentablemente no lo fueron pero, quizás, haya un cambio. El cambio no vendrá del nuevo presidente del BID, pero puede venir de Paul Wolfowitz, el nuevo presidente del Banco Mundial (BM), a través del impacto que ese cambio tenga en el BID.
Las IFI no han tenido impacto porque fueron presas de demasiados intereses políticos (en un sentido amplio de la palabra político). Así es que se dedicaron a atender a problemas de la mujer, de los pueblos indígenas, del medio ambiente, del niño que trabaja, de la población vulnerable, del sector financiero, de la educación, de la infraestructura, de las instituciones, de la pobreza, de la desocupación, de la desnutrición infantil, etc. etc. (el BM tiene más de 100 sectores temáticos.) Por supuesto que esto es una aberración y que por esa falta de foco no se puede tener un impacto sostenido en nada.
Paul Wolfowitz es una incógnita, pero se piensa que puede hacer algunos cambios en el BM en las líneas sugeridas por Allan Meltzer. En su informe sobre las IFI al congreso de EEUU, Meltzer sugiere que el BM no preste a países que por tener grado de inversión pueden tener acceso fácil a los mercados de capitales. También sugiere que, dada la poca importancia del BM en cuanto a su poder de préstamos en el mundo globalizado, este se concentre en los países muy pobres del mundo, en particular Africa, y que a los de pobreza extrema, en lugar de préstamos que nunca pagan, se les otorgue fondos de ayuda sin reembolso. Además, el dinero no se entregaría a los gobiernos del Tercer Mundo, que son famosos por su ineficiencia y su corrupción, sino que el BM los entregaría directamente a los responsables de ejecutar las obras o tareas acordadas. La propuesta de Meltzer también deja al BID casi todo el espacio en Latinoamérica en la medida que el BM se concentra en los países más pobres del planeta.
Nadie sabe si Wolfowitz realizará este tipo de cambio; pero si lo hiciese, seguramente tendría un efecto rebote en el BID y, en ese caso, habría que esperar una concentración en pocos sectores, mejor selección dentro de cada sector, y mayor agilidad en la ejecución de los préstamos. Por otro lado, aun cuando este escenario optimista se haga realidad, los países tienen que poner mucho más de su lado para salir de la miseria y el subdesarrollo.
El BID, quizás, pueda ayudar, pero nada puede hacer si los países no se ayudan a sí mismos. (Washington, exclusivo para LA GACETA)
• PUNTO DE VISTA II
Pese a las críticas, su tarea es importanteAlberto Musalem
Economista jefe del CEF - ex integrante del Banco Mundial
El nuevo titular del BID tendrá que analizar si a ese organismo le resulta conveniente seguir prestándoles a los particulares. Esos préstamos se hacen a través de tres sucursales: el Departamento del Sector Privado, la Corporación Interamericana de Inversiones y el Fondo Multilateral de Inversiones.
El BID, como todos los bancos de desarrollo, no puede prestarles a los particulares sino a gobiernos, pero se habilitaron esas corporaciones (una especie de banca de inversión) que están dedicadas a prestarle directamente al sector privado. Lo pueden financiar con la participación de capital y/o préstamos.
El Banco Mundial (BM) o el BID sólo les pueden prestar a los gobiernos, a través de los bancos centrales, y por su intermedio se crea una línea de descuentos a bancos que sean elegibles para intermediar esos recursos. De esa forma pueden llegar líneas de préstamos al sector privado, pero el deudor es el gobierno.
Una crítica muy frecuente hacia los préstamos privados indirectos del BID aduce que el banco de desarrollo está compitiendo con la banca de inversión privada. Desde hace un tiempo, además, entró en líneas de financiamiento al sector privado social, prestándole a colegios, universidades e inclusive a clínicas privadas.
Quienes cuestionan esta actividad del BID consideran que el sector privado debería nutrirse de la banca de inversión privada. A pesar de las críticas, nunca se tomó una determinación de acabar con esos créditos y no se sabe qué prioridad tendrá en la agenda del nuevo presidente el deseo de cambiar este tipo de política.
Más allá de esta situación, creo que el BID está realizando acciones muy importantes: promueve la investigación regional en el campo económico financiero; propicia asistencia técnica a los países; ayuda a la inversión en capital humano con el apoyo a programas educacionales (en los niveles primario, secundario, universitario y posgrado); financiación de infraestructuras y préstamos a los sectores sociales. En un plan en el que participa el BM, el BID está prestando a las provincias, aunque cada banco lo hace en forma separada. Estimo importante que estas entidades traten de elevar el nivel de la administración pública, lo que simplifica la tramitación de proyectos en términos de licitación, implementación, seguimiento y administración de las obras. Es decir que coadyuvan en un control más estricto de posibles actos de corrupción.
Debido al estado de convulsión que vive el mundo, a causa del terrorismo, el BID, al igual que otros organismos multilaterales, está acentuando el control de lavado de dinero para detectar y combatir los negocios ilegales u otras actividades delictivas (con el propósito de evitar que esos fondos lleguen a células terroristas).
(Exclusivo para LA GACETA)








