BUENOS AIRES.- La ausencia total de miembros de la Corte Suprema del acto de asunción del nuevo ministro de Justicia, Alberto Iribarne, no ha sido un gesto de descortesía sino de advertencia con alcances políticos, en cuanto a la independencia del máximo tribunal de Justicia. Esa posición ya había sido demostrada en fallos poco favorables al poder político e incluso en diálogos cruzados con el presidente Kirchner; pero a los ministros del tribunal les preocupa que, a pesar de esas circunstancias, en la opinión pública más generalizada se siga pensando en la vieja imagen dócil de la institución. Interpretaciones más sutiles de esa ausencia colectiva de quienes no piensan igual, apuntan a la velocidad con que el Presidente aceptó la renuncia de Horacio Rosatti y tomó juramento al sucesor; es decir, al haber ignorado la vieja costumbre del poder político de adelantar propósitos significativos a los demás poderes mediante cauces informales. Del nuevo ministro se sabe, y lo ha dado a entender ya, que tendrá un diálogo permanente con el Poder Judicial, cosa que no hacía su antecesor, particularmente escrupuloso respecto de la separación de poderes. Temas relacionados con la economía, especialmente el de la pesificación, están pendientes de fallos sin que pueda preverse cuál será el resultado, pues el Poder Ejecutivo teme ahora que haya contribuido a crear una Corte Suprema demasiado independiente.
Guerra sin cuartel
La premura con que Kirchner ha salido a responder a Hilda "Chiche" de Duhalde a propósito de la frase de esta de que la provincia de Buenos Aires no se alquila como un hotel, ha sido una evidencia de que, como ya se señaló aquí, la estrategia presidencial es quebrar al justicialismo quedándose con la mayoría del peronismo. Poco antes de esa descalificación, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, insistió en que no habrá entendimiento alguno y ni siquiera alianza como dos partidos en la provincia de Buenos Aires. En estos momentos, y a propósito de esas declaraciones de guerra, el ex presidente Duhalde se halla organizando una reunión de estado mayor con sus fieles para analizar la conveniencia o no de seguir con el discurso blando en la campaña -"pues puede resultar incomprensible y servir a la causa de Kirchner mejor que a la suya, si seguimos afirmando que apoyaremos a su gobierno"-. El comentario es de uno de los organizadores de la cita que tendría fecha para la semana próxima. Mientras tanto, Kirchner y su esposa tendrán no menos de cuatro o cinco actos proselitistas en reductos duhaldistas donde, como es habitual, habrá anuncios sobre fondos públicos. (De nuestra Sucursal)







