27 Julio 2005 Seguir en 
Son por todos conocidas las posibilidades de crecimiento que las plantas y las flores tienen en el privilegiado suelo de la provincia de Tucumán. Casi no vale la pena recordar que, por esa razón, se la conoce desde antiguo, y muy justificadamente, como "Jardín de la República".
Por eso, llama la atención de los turistas que nos visitan en estos días, el hecho de que, en nuestra ciudad, los balcones adornados sean más bien la excepción que la regla. Viene inevitablemente a la memoria aquella expresión poética de Baldomero Fernández Moreno, de "setenta balcones y ninguna flor", cuando se aprecian esos altos edificios de departamentos -cada día más numerosos- por cuyas aberturas no asoma ninguna flor que rompa la tristeza y la severidad de la mampostería.
Cabe recordar que, por la década de 1960, Turismo de la Provincia dispuso otorgar un premio al balcón más florido. El concurso se denominaba "Hagamos de nuestra ciudad un jardín". Acaso sería hora de reeditarlo, para estimular al público a mostrar, a vecinos y forasteros, esas expresiones bellas y estimulantes de la naturaleza tucumana.
Por eso, llama la atención de los turistas que nos visitan en estos días, el hecho de que, en nuestra ciudad, los balcones adornados sean más bien la excepción que la regla. Viene inevitablemente a la memoria aquella expresión poética de Baldomero Fernández Moreno, de "setenta balcones y ninguna flor", cuando se aprecian esos altos edificios de departamentos -cada día más numerosos- por cuyas aberturas no asoma ninguna flor que rompa la tristeza y la severidad de la mampostería.
Cabe recordar que, por la década de 1960, Turismo de la Provincia dispuso otorgar un premio al balcón más florido. El concurso se denominaba "Hagamos de nuestra ciudad un jardín". Acaso sería hora de reeditarlo, para estimular al público a mostrar, a vecinos y forasteros, esas expresiones bellas y estimulantes de la naturaleza tucumana.







