Carros en la ciudad

Sus conductores están convencidos de que la autoridad municipal no habrá de molestarlos.

26 Julio 2005
Apesar de nuestras reiteradas puntualizaciones, los carros de tracción a sangre siguen ingresando al casco urbano, en contravención con lo que disponen específicas ordenanzas, vigentes y conocidas. Todos los días puede verse, por las calles céntricas, que tales vehículos van y vienen, con gran tranquilidad.
Esa tranquilidad revela que sus conductores están convencidos de que la autoridad municipal no habrá de molestarlos. De tal manera, se está colaborando para que, también en ese terreno, se cimente una peligrosa cultura de infracción. Hablamos de la que convierte en mera teoría las disposiciones dictadas por el organismo responsable de la capital.
Nos parece que la Municipalidad, con la colaboración de la Policía, tiene que terminar con la presencia de carros dentro de las avenidas. Se trata de una rémora, que crea riesgos y perturbaciones en el tránsito, que perjudica la higiene y que, por encima de todo, está prohibida por ordenanzas. Es necesario hacer cumplir estas últimas, por todos y sin excepción. De otro modo, se coopera para un caos que no puede admitirse en una ciudad.

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